
El 14 de febrero de 1936 Andrés Eloy Blanco pidió que ningún preso político volviera a usar grilletes en Venezuela, esto después de su experiencia en el Castillo de San Felipe en Puerto Cabello, estado Carabobo, donde el poeta y líder político fue recluido por órdenes del dictador Juan Vicente Gómez.
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Como recordó en redes sociales el humorista Laureano Márquez, «en ese lugar encarcelaba Gómez a sus perseguidos políticos, sujetos, en medio de sofocante calor, por pesados grillos de hasta setenta kilos».
Producto de la insurrección del 7 de abril comandada por el capitán Rafael Alvarado Franco, Andrés Eloy Blanco fue preso político en la antiquísima edificación de la época colonial durante cuatro años, desde 1928 a 1932, cuando fue excarcelado por motivos de salud y la moribunda dictadura le obligó a guardar silencio para que no participara en la vida política de Venezuela.
En la memorable ocasión, tras la caída del caudillo andino, el poeta encabezó el discurso de una ceremonia en la que los grilletes de los antiguos presos políticos fueron lanzados al mar desde el Castillo de San Felipe. Entonces, Andrés Eloy Blanco pronunció estas memorables palabras:
«Hemos echado al mar los grillos de los pies.
Ahora, vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza,
porque la ignorancia es el camino de la tiranía.
Hemos echado al mar los grillos en nombre de la patria
y enterraremos los de la Rotunda,
será un gozo de anclaje en el puerto de la esperanza.
Hemos echado al mar los grillos
y maldito sea el hombre que intente fabricarlos de nuevo
y poner una argolla de hierro en la carne de un hijo de Venezuela».

Por si fuera poco, el poeta recabó en una antología llamada «Barco de Piedra» los versos que escribió durante su injusto encarcelamiento por soñar con una Venezuela en libertad. El nombre de la obra es una referencia lírica al Castillo de San Felipe, debido a su longitud y la proximidad del mar.
En la actualidad, son muchos los presos de conciencia, como Juan Pablo Guanipa, Perkins Rocha o Freddy Superlano, que también aspiran un futuro mejor para su país y que, en plena discusión de una Ley de Amnistía, permanecen con grilletes electrónicos en sus tobillos y sometidos a medidas cautelares draconianas pese a la ausencia de pruebas en su contra.
A continuación, algunos de los más emblemáticos poemas incluidos por Andrés Eloy Blanco en «Barco de Piedra»:














