Leopoldo López: El chavismo no quiere perder el control de la represión

Leopoldo López: El chavismo no quiere perder el control de la represión

El líder opositor venezolano Leopoldo López.
ALBERTO DI LOLLI

 

Sólo los que pasaron por las mazmorras del chavismo pueden comprender lo que hoy supone el cierre de El Helicoide en esta ‘nueva’ Venezuela que comienza a forjarse con más incertidumbre que certeza. Uno de los ex presos políticos más emblemáticos del régimen venezolano es Leopoldo López. El líder opositor estuvo cuatro años en Ramo Verde, donde implementó una serie de rutinas para resistir. También es símbolo de la lucha contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro y conoce bien los entresijos de un sistema que el 3 de enero saltó por los aires. En la actualidad, sigue trabajando, sin perder la esperanza, por la libertad de su nación desde el exilio, liderando el World Liberty Congress, un proyecto que aúna a las disidencias del planeta, y próximamente viajará a EEUU, donde llevará en su agenda a Venezuela. López, quien ayer visitó el Máster de Periodismo de EL MUNDO, analiza la coyuntura venezolana en un día clave, en el que la juventud regresó a las calles mientras se discutía en la Asamblea Nacional la polémica ley de amnistía.

Por: El Mundo





Pregunta. ¿Qué significa para un ex preso político el cierre de El Helicoide?

Respuesta. Es una aspiración que teníamos, que tenemos los presos, quienes hemos sido presos. Yo estando preso en Ramo Verde siempre soñaba con que esa cárcel algún día se convirtiera en una universidad. El Helicoide terminará siendo en democracia el Museo de la Memoria. No es lo que va a hacer la dictadura interina. Tiene que haber memoria. Yo estuve en Chile hace muchos años, el Museo de la Memoria de Chile es muy impresionante y muy necesario. Si bien es cierto que hay que transitar hacia la democracia, hacia el encuentro, eso no puede significar nunca el olvido, porque el olvido nos pone en el precipicio de la repetición. Creo que El Helicoide será el centro de lo que yo espero sea un satélite de espacios para la memoria, que se tendrá que hacer con el espíritu de la Venezuela que está por venir, que no permita el olvido pero que tampoco se ancle en la venganza, sino en la justicia.

P. ¿Espera que haya más cierres de otros centros de tortura?

R. Eso va a pasar en los próximos días con la dictadura interina o va a pasar cuando haya democracia. La marca de los presos políticos en lo que ha sido esta última etapa de la dictadura es muy profunda. Son muchos relatos, es mucha la reivindicación a la memoria que hay que hacer, de personas incluso que fallecieron en la cárcel, amigos míos, gente que yo conocí, que los asesinaron. Gente que ha pasado ya 24 años en la cárcel, como son los policías metropolitanos, con quienes estuve preso también. Yo estuve cuatro años preso, en confinamiento solitario la mayor cantidad del tiempo, pero de vez en cuando podía ir a misa, ir al patio y allí pude conocer historias de personas que llevan años presos, que nunca los presentaron ante un juez, que fueron secuestrados de la dictadura, como son muchos de los presos que hoy están en Venezuela.

P. ¿Qué opina alguien como usted que desafió al chavismo de los hechos que acontecieron el pasado 3 de enero? ¿Qué sintió aquel día?

R. Sentí felicidad, justicia, un pedacito de libertad, alegría y también sentí el peso de la responsabilidad de todos, de que ese paso tan importante nos lleve a donde queremos llegar, que es una Venezuela libre y democrática. Esto es un paso necesario. Recorrimos todos los caminos: el de las elecciones, las protestas, las negociaciones, las sanciones, la presión. Yo pagué un precio alto por haber dicho mi opinión, nunca dejaré de decirla. Yo estaba de acuerdo con la presión que se estaba haciendo sobre la dictadura y eso me llevó a que me quitaran la nacionalidad, entraran a mi casa, mataran a mis perros y tumbaran mi hogar. Y eso no lo digo sólo a título personal, lo digo como un ejemplo de lo que muchos hemos dejado en el camino en esta lucha por la libertad: expropiaciones, encarcelamiento, exilio, asesinato, víctimas de la inseguridad promovida por la propia dictadura… Eso es lo que hemos tenido que recorrer durante todos estos años difíciles.

P. El chavismo está haciendo excarcelaciones a cuentagotas: algunas acaban en arresto domiciliario, como el que usted vivió, otras con condiciones de libertad muy limitadas… ¿es un doble juego para cumplir con EEUU, pero seguir teniendo el control?

R. Ellos no quieren perder el control de la represión, porque lo que había sostenido Maduro era el terror a través de la represión y cuesta entenderlo para alguien que vive en democracia. Un país de millones que pueda ser controlado por un puñado de miles sólo se logra a través del terror y la amenaza de la represión. Por eso, la represión era una herramienta estratégica para la dictadura y la implementaron estratégicamente. Tú ves que había presos que eran representativos de todos los sectores: un empresario, un estudiante, un político, un tuitero… Es decir, que permitían que cualquier ciudadano tuviese a un grado de distancia a un referente que había ido preso. Así es como se construyen estos estados de terror y eso se está desmontando. Evidentemente, la dictadura interina de Delcy Rodríguez no quiere soltar la herramienta de la represión y toca presionar. Yo me siento muy contento de ver la valentía de los familiares de los presos políticos. En algún momento dado se escribirá sobre cómo el espacio cívico en Venezuela se comenzó a abrir a través de los familiares de los presos políticos.

P. Esas madres que se dejan la piel en las puertas de las cárceles…

R. Que están allí haciendo vigilias y que ha sido tan poderoso que se les han unido los estudiantes, los gremios… pero es la punta de esa flecha hacia la apertura del espacio cívico.

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