
Su Excelencia
Sr. Donald J. Trump
Presidente de los Estados Unidos de América
Excelentísimo Señor Presidente:
Permítame, en la más estricta observancia de la urbanidad diplomática, expresarle mi gratitud más efusiva y sincera por la firmeza con que Vuestra Excelencia ha sabido enfrentar al narco terrorismo chavista.
Usted hoy ha devenido como el mejor amigo histórico de nuestra republica de Venezuela y del pueblo venezolano en general. Los venezolanos no tenemos cómo pagarle su ayuda providencial.
En horas de profunda tribulación y acerba congoja, cuando mi patria yacía en un desierto de soledad lóbrega e ignominiosa, su voz apreciado Sr. se alzó con resuelta bizarría, disipando la bruma del desaliento y restituyendo al pueblo venezolano la esperanza que creíamos fenecida.
Antes de su providencial intervención militar quirúrgica que tan alto significado simbólico tuvo para nuestro pueblo injustamente oprimido, vivíamos en una suerte de ostracismo ominoso, privados de la más elemental comprensión del concierto de las naciones y sumidos profundamente en la más absoluta penuria institucional.
La anomia roja se enseñoreaba en nuestras instituciones; la desventura se tornaba cotidiana; la patria, otrora pródiga en promesas, parecía entregada a la incuria y al descrédito por el secuestro de una cúpula criminal.
Fue entonces cuando el noble gesto militar de Vuestra Excelencia insufló nuevo aliento a quienes, con denuedo y longanimidad, perseveramos en la causa de la legalidad republicana. No obstante, Excelentísimo Señor, persisten aún gravísimas reminiscencias del antiguo aparato Narcoterrorista que, con artificio, maña farisea y falacia doblecarista, pretenden ganar tiempo valioso bajo la apariencia de una falsa sumisión transitoria.
Tal actitud, revestida de calculada mansedumbre, no es, sino un vulgar ardid dilatorio destinado a eludir su vigilancia minuciosa y a intentar recomponer, en la sombra nocturna, estructuras de poder terroristas y narcotraficantes enteramente contrarias a la democracia liberal occidental.
De no mediar una segunda acción militar simultánea y fulminante Sr. Presidente, podrían muy fácilmente resurgir estás plagas insaciables, aun con mayor sevicia práctica de brutal represión, censura y hambruna inducida que tanto laceraron el tejido social de nuestra Venezuela.
Por ello, con el mayor respeto, admiración y deferencia, me permito solicitar a Vuestra Excelencia que considere la ejecución de un segundo ataque sorpresivo; uno De carácter fulminante y definitivo que extraiga de raíz a los que pretenden socavar indefinidamente el orden democrático constitucional y se empeñan en colocar obstáculos para la completa liberación nacional de nuestra entrañablemente amada Venezuela.
El Cártel de Los Soles en sus ZODIS y REDIS, El Tren de Aragua en su país y en las minas de minerales estratégicos, La DGICIM promoviendo el terror en los cuarteles, El SEBIN en su espionaje sigiloso de la disidencia política, Los Colectivos Paramilitares asesinando en las calles y avenidas, La FARC, EL ELN y El FBL en sus enclaves rurales:
Todos ellos atentan directamente contra la plena reinstalación del sistema democrático.
Tal medida, que con la mayor humildad solicitamos, estamos persuadidos de que seguramente ya fue concebida y planificada por usted Sr. Presidente Trump, y sabemos que con toda decisión será ejecutada por su Excelencia con absoluta firmeza resolutiva.
Este hecho militar geopolítico sería baluarte inexpugnable definitivo contra la impunidad chavista y faro luminoso para la restauración institucional para la nueva Venezuela que recién nace.
El pueblo venezolano, animado de esperanza cierta y resuelto a la sacrificada lucha democrática, no ambiciona sino la libertad plena que nace de unas elecciones libres, universales, directas y secretas.
Estos comicios libres difícilmente puedan realizarse en sana paz con el peligrosísimo residuo del narco terror haciendo de las suyas en los espacios vitales de la República.
Confiamos serenísimo Sr. en que, bajo el liderazgo esclarecido y sabio de Vuestra Excelencia, su gobierno constitucional sabrá obrar oportunamente con toda audacia reflexiva para que nuestra patria esclavizada recupere su lugar prominente en el concierto de las naciones libres del hemisferio occidental.
Me despido reiterándole los sentimientos de profundo agradecimiento provenidos de mí más alta consideración y estima hacia usted.
Quedo de Vuestra Excelencia atento y seguro servidor.
Miguel Méndez Fabbiani
Movimiento de Liberación Nacional Venezolano.
