Giorgia Meloni y Sanae Takaichi, primeras ministras de Italia y Japón, respectivamente, ambas políticamente conservadoras, han alcanzado el firme liderazgo de sus partidos históricamente masculinos, Fratelli d´Italia y PLD japonés. Sin concesiones demagógicas y con posiciones de firmeza en defensa de sus países e imponiendo disciplina fiscal en sus economías, ambas han logrado reconocimiento por su visión de soberanía nacional, seguridad económica y defensa de valores tradicionales.
Meloni, ha mostrado la capacidad de armonizar su discurso nacionalista con los propósitos globales de la Unión Europea. Ha mantenido su coalición unida y le ha dado estabilidad política a Italia junto con una gestión económica exitosa. Esta semana, por primera vez, el ingreso per cápita de Italia ha superado al de Francia. Su política migratoria es un referente para Europa. Con firmeza y sin dobleces ante Estado Unidos ha hecho de Italia un aliado clave de la OTAN.
Takaichi, ha sido arquitecta de una política económica dirigida a proteger las cadenas de suministro y la tecnología frente a la competencia de China, invierte agresivamente en semiconductores y energía de nueva generación y, ante la inflación, decreta un audaz congelamiento de impuesto a los alimentos durante dos años. Ha optado por remilitarización defensiva, aumentando significativamente el gasto militar, a tono con las inquietantes aguas del estrecho de Taiwán.
Ambas, en posiciones de notable sintonía personal, traducida en inédita sociedad estratégica de Italia y Japón, han concebido la inusual idea de un proyecto, al que han invitado al Reino Unido, para desarrollar un avión de combate que aspiran supere tecnológicamente al poderoso F-35 estadounidense…
No se andan por las orillas estas dos estadistas, modelo del papel creciente de las mujeres en la política contemporánea, en la que brillan también los nombres de Ursula Von der Leyen, Kaja Kallas, Cayetana Álvarez de Toledo y, sin un ápice de duda, el de la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado…
