Científico quiso probar que el "Síndrome de La Habana" era un mito, pero terminó con daños cerebrales irreversibles

Científico quiso probar que el "Síndrome de La Habana" era un mito, pero terminó con daños cerebrales irreversibles

Los primeros casos reportados eran diplomáticos que trabajaban en la embajada de EE.UU. en La Habana.
Getty Images

 

Lo que comenzó como un acto de escepticismo científico terminó en una tragedia neurológica que forzó la intervención del Pentágono y la CIA. Un investigador del gobierno noruego, cuya identidad se mantiene bajo reserva, sufrió daños cerebrales permanentes tras probar en sí mismo un dispositivo de microondas que él mismo construyó.

Por: Clarín





Su objetivo era demostrar que las armas de energía pulsada -sospechosas de causar el Síndrome de La Habana- eran incapaces de herir a un ser humano. Los resultados de su experimento, realizado en estricto secreto en 2024, acaban de salir a la luz, validando físicamente lo que muchos diplomáticos han denunciado por una década.

Según reportes de The Washington Post y The Telegraph, el científico utilizó información clasificada para ensamblar una máquina emisora de pulsos de microondas. Tras una breve exposición, desarrolló síntomas idénticos a los «Incidentes de Salud Anómalos» (AHI): vértigo extremo, pérdida de memoria y una sensación de «explosión interna» en el cráneo. Este incidente fue tan alarmante que el gobierno de Noruega notificó directamente a la CIA, provocando visitas de alto nivel de funcionarios de la Casa Blanca a Oslo para estudiar el dispositivo.

Del laboratorio al campo de batalla: «The Discombobulator»

El caso ha cobrado una relevancia sísmica tras la reciente Operación «Absolute Resolve» en Venezuela. Durante la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026, surgieron testimonios de guardias venezolanos que describieron el uso de una «ola de sonido» que los dejó incapacitados, vomitando sangre y con hemorragias nasales masivas.

Puedes leer la nota completa en Clarín