
El gigante está aquí de nuevo. El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más moderno y avanzado de la Marina de Estados Unidos, ha cruzado este martes, 17 de febrero, el estrecho de Gibraltar y se adentra en el mar Mediterráneo en una maniobra que no ha pasado desapercibida ni para analistas militares ni para miles de usuarios en redes sociales, donde circulan vídeos del coloso naval avanzando entre Europa y África.
Por Europa Sur
Diversos observadores y plataformas especializadas en movimientos militares han confirmado su entrada en el Estrecho en las últimas horas. El buque, que zarpó del Caribe en torno al 12 o 13 de febrero, habría cruzado el Atlántico a más de 30 nudos, completando la travesía en apenas cinco o seis días hasta alcanzar la estratégica puerta del Mediterráneo.
Rumbo a Oriente Medio en un momento clave
El despliegue del Gerald R. Ford (CVN-78) se produce en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio y en medio de especulaciones sobre un posible endurecimiento de la postura de Washington frente al régimen iraní. Su llegada al Mediterráneo es interpretada por expertos como una señal inequívoca de presencia avanzada y capacidad de reacción inmediata.
El tránsito habitual desde el Caribe hasta las proximidades del golfo Pérsico suele rondar las tres semanas, por lo que algunos analistas estiman que el portaaviones podría situarse en rango operativo respecto a Irán antes de que termine febrero.
El movimiento adquiere aún mayor relevancia porque en la región ya se encuentra el USS Abraham Lincoln, desplegado en el mar Arábigo junto a destructores equipados con misiles guiados. De confirmarse la coincidencia temporal, sería una situación poco habitual: dos de los mayores grupos de combate de portaaviones estadounidenses operando simultáneamente en el mismo teatro estratégico.
Un coloso con capacidad de ataque masivo
El Gerald R. Ford no es un portaaviones más. Es el primero de una nueva generación diseñada para aumentar la capacidad de lanzamiento de aeronaves, reducir costes operativos y ampliar la potencia de fuego. A bordo puede operar con cazas F/A-18 y F-35, además de helicópteros y aeronaves de alerta temprana.
Su sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves (EMALS) y sus avanzados radares lo convierten en una plataforma de proyección de fuerza sin precedentes. Su sola presencia en una zona caliente suele interpretarse como un mensaje estratégico.
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