William Anseume: Sincerar la desesperante situación laboral - LaPatilla.com

William Anseume: Sincerar la desesperante situación laboral

Mientras el denominado gobierno interino no halla una solución más inteligente que alargar el tiempo para una respuesta efectiva y buscar desahogar las presiones de los trabajadores con una encuesta que más parece mofa del asunto, también asoman la cabeza desesperada tanto payasos como maromeros, la mayoría advenedizos que buscan pescar en rio revuelto sus ganancias de frustrados pescadores.
Urge comenzar a solucionar el inmenso problema laboral. Sin generar falsas expectativas y posteriores frustraciones más o menos inmediatas en la población trabajadora y sus familias, en el país. Es irresponsable decir que ya, en lo inmediato, porque se comenzó de nuevo a aumentar la producción y venta buena del petróleo, se va a cumplir la Constitución en sus articulados laborales, como irresponsable es proponer ajustes del salario mínimo de 200$, o más. ¿Ya revisaron el monto también constitucional de las pensiones con esos ajustes ideales? Para llegar al ideal establecido en todos lados y deseado por la gran mayoría, hay que comenzar a aplicar los correctivos con la misma prontitud del desespero. A la vez, buscar solucionar urgentemente lo urgente: que sueldos, salario y pensiones no alcanzan ya para llevar el pan a la casa y pagar el transporte para ir y volver del trabajo siquiera. Esa es la verdad. Sin largas ni falsas promesas.
Si bien el ideal es cumplir a cabalidad los derechos laborales establecidos y a los que todos estamos obligados, esto solo se logrará progresivamente, si se actúa de buena fe y si se aplican los correctivos indispensables. Ya la industria petrolera, como también otras empresas, comienzan a generar más seguros recursos y empleos no asociados a la administración pública. Eso va a sanear la economía y los intereses de todos los trabajadores desde este año. Muchos empleados públicos deberán pasar a la empresa privada muy pronto. No existen soluciones mágicas ni inmediatas, inmediatistas, sostenibles. Lo inmediato es resolver la papa diaria, la salud, el transporte, para progresivamente alcanzar la calidad de vida que nos han sustraído malamente en estos fatales y largos años revolucionarios. No lo van a componer ni con varita en dos días ni en dos meses. ¿Se entiende?
Se requiere un auxilio expedito para la urgencia laboral, para los trabajadores desesperados. Sí. Ya. ¿Qué van a esperar? ¿La descarada encuesta? ¿Mayo? Este marzo se cumplen 4 años sin ajuste de salarios y sueldos. Inaguantable situación. Luego de atender la emergencia, lo inmediato, progresivamente se requiere tener en la mira lo sustancial: eliminar el instructivo ONAPRE, acabar con la igualación vía bonos que destruyó la indispensable valoración meritocrática, llegar a cubrir la canasta alimentaria y la básica. Resarcir, luego de reconocer, el incalculable daño laboral causado: moral, política y económicamente. Volver a las convenciones colectivas. Eso llevará tiempo, planificación, buena fe -en la que no todos creemos, hasta ahora-, mucho trabajo, hasta la erradicación de la corrupción.
Por cierto, si se incautan los recursos mal habidos de los corruptos y se repatrían, servirán para agilizar el tal vez largo proceso para llegar a obtener una mejor, afortunada, calidad de vida. Las expectativas son múltiples, positivas, deseables. Pero plantear soluciones a la ligera no ayuda para nada. Se debe reactivar de inmediato la comisión tripartita con la OIT. Se requiere escuchar y ordenar todos los planteamientos y buscar soluciones concertadas, negociadas. Incluso, escuchar el replanteo de la eliminación de las prestaciones para decirles que no, que hay que trabajar para sostener bien la vida de quien la dio a la empresa, un tiempo o toda, y ya no está en servicio, por diversas razones. Un proceso, planificado, decidido; pero la emergencia laboral hay que atenderla ya, de inmediato, para que el trabajo vuelva, ya, de inmediato, a empezar a recobrar valor, decencia, dignidad. Como lo dicen la Constitución y los derechos humanos. Suelten los reales antes de los cuatro años de aumento del salario, es un clamor y una necesidad, mientras se va solucionando, hasta alcanzar el bienestar deseado. Inmediatos, mediatos y largos plazos, en medio de procurar paz laboral y paz ciudadana, como se ha ofrecido.
Un plan que puede incluir la reducción significativa o eliminación del IVA, cuyo impacto sería veloz en la economía de toda la población, o la reducción de los precios en las compras de alimentos y medicinas para los adultos mayores. Un plan que al incluir la progresión de la vuelta a la calidad de vida, descargue a su vez los gastos de la población. Gastos que se multiplican con el pago de los servicios que sí se ajustan de inmediato, contradictoriamente, para sorpresa de todos, a la realidad económica, como también ocurre con el transporte o los alimentos.
Lo urgente es ya, lo provocado por la emergencia es ya. El alcance del ideal de calidad de vida será progresivo, pero debe gestarse desde ahora, para que el avance sea significativo y surta efecto. Desechar la encuesta contra el tiempo y el populismo ramplón por la indispensable efectividad sanadora. Ya.