Ucrania y Rusia negocian el fin de la guerra entre dudas sobre los deseos de paz de Putin

Ucrania y Rusia negocian el fin de la guerra entre dudas sobre los deseos de paz de Putin

– El presidente ruso, Vladímir Putin, preside una reunión con miembros del Consejo de Seguridad en el Kremlin, en Moscú, Rusia, el 20 de febrero de 2026. (Rusia, Moscú) EFE

 

Ucrania y Rusia están inmersas en unos contactos de paz impulsados por EE.UU. que han mejorado en tono y regularidad desde que empezaran a comienzos del año pasado con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, pero que siguen sin cuajar en un alto el fuego permanente.

La apuesta por la diplomacia de la Casa Blanca es vista con escepticismo por los ucranianos y sus socios europeos, que creen que el presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene interés real en llegar a un acuerdo de paz a pesar de los 1.461 días de guerra y finge negociar para contentar a Trump mientras sigue ganando terreno en el este de Ucrania.





Putin ha rechazado sistemáticamente las propuestas de Kiev y Washington para que se declare un alto el fuego duradero y ha respondido a la oferta del presidente Volodímir Zelenski de reunirse con él en persona para desencallar el proceso invitando a Moscú al líder ucraniano, que ve en esta idea una posibilidad descabellada y formulada con voluntad de cinismo.

Según han declarado en público las tres partes, el principal punto de discordia para el acuerdo es el reparto de la región de Donetsk del este de Ucrania. Rusia controla más de tres cuartas partes de la región y exige a Kiev que entregue el territorio restante como condición indispensable para bajar las armas.

Con apoyo de Alemania, Francia, el Reino Unido y otros países europeos, los ucranianos rechazan renunciar a territorio que Rusia no ha logrado conquistar en el campo de batalla y reclaman, además, recuperar el control de la estratégica central nuclear de Zaporiyia, situada en la región homónima del sureste de Ucrania y tomada por Moscú en los primeros días de la guerra.

Qué esperan Kiev y Moscú de EE.UU.

Rusos y ucranianos retomaron en mayo de 2025 en Estambul los contactos cara a cara que fracasaron más de tres años antes en la misma metrópolis turca.

Además de estas reuniones directas que se llevan a cabo desde el 23 de enero de este año con mediación de EE.UU., ambas partes negocian por separado con los emisarios de la administración de Trump.

La prioridad de los rusos es relanzar las relaciones comerciales sin necesidad de poner fin a la guerra, mientras los ucranianos tratan de convencer a la Casa Blanca para que dicte más sanciones como las aprobadas por Trump en octubre del año pasado contra los gigantes petroleros rusos -Lukoil y Rosneft-, que ya han provocado una caída de las ventas de crudo ruso a India, uno de los principales clientes de Rusia.

Al mismo tiempo, Kiev aspira a que Washington acceda a firmar cuanto antes un documento ya negociado por ambas partes por el que EE.UU. se compromete a ofrecer ciertas formas de asistencia militar a Ucrania en caso de una nueva agresión rusa tras esta guerra.

Zelenski pide que el documento -que debe ser refrendado por el Congreso de EE.UU. de forma que no quede en papel mojado- se firme antes de que se alcance cualquier acuerdo de paz con Rusia, pues teme que Moscú aproveche un eventual alto el fuego como una pausa para preparar una nueva invasión.

Kiev también trabaja con estadounidenses y europeos en un acuerdo separado que garantice la viabilidad económica de la Ucrania de posguerra con el que aspira a atraer inversiones de hasta 800.000 millones de euros.

El papel de Europa

Zelenski también está en permanente contacto con los líderes de Francia, el Reino Unido y otros países de la llamada Coalición de los Voluntarios para acordar un despliegue en territorio ucraniano de sus tropas, que tendría lugar tras la firma de un eventual acuerdo de paz y serviría de elemento disuasorio ante el riesgo de una nueva agresión militar rusa.

Rusia ya ha dejado claro que no aceptará contingentes militares de países de la OTAN en el país vecino, y la mayoría de integrantes de la Coalición de los Voluntarios son reacios, de todas formas, a la idea de enviar a sus soldados a una zona potencialmente de guerra.

Ante esta situación, tanto Ucrania como sus aliados en Europa han asumido que el peso de las garantías de seguridad que necesita Kiev tras la guerra debe recaer abrumadoramente sobre los hombros del Ejército ucraniano.

Además, Rusia ya ha aceptado un límite para el número de personal de las Fuerzas Armadas ucranianas de 800.000 hombres, una cifra que Zelenski también considera satisfactoria.

Tras la retirada de EE.UU. como contribuyente, Europa ya financia casi en su totalidad al Ejército y el Estado ucraniano y se ha comprometido a asumir también el alto coste de mantener tras el conflicto a un Ejército de Ucrania que Zelenski quiere convertir en profesional para librar a la población del régimen actual de servicio militar obligatorio. EFE