
Un par de fuentes noticiosas, que luego fueron calificadas como “fake news”, recientemente, informaron que el presidente Trump había anunciado la dolarización del bolívar. Pronto otras fuentes, entre ellos el economista José Guerra, desmintieron tal especie y las calificaron como falsas. Todos estos rumores ponen en evidencia que, dada las circunstancias reales de Venezuela, análogas a la de una colonia norteamericana, la falsa noticia no es una posibilidad descartable. De hecho, la economía esta dolarizada, de facto.
La dolarización resuelve un problema fundamental y es que el gobierno (a través del BCV) dejaría de producir bolívares inorgánicos para financiar su déficit, causa fundamental de la inflación crónica. Por otra parte, hace que el volumen de dinero circulando en el país esté directamente relacionado con el saldo de la balanza comercial y la entrada y salida de capitales, situación crítica en caso de una fuerte fuga de capitales debida a la incertidumbre política, entre otras complejidades. La norma debería ser la moneda nacional, el problema es que la nuestra, especialmente en el segundo gobierno de Caldera y en los de Maduro, ha sido delictuosamente manejada.
Entre los economistas parece haber opiniones divididas al respecto, aunque domina la que favorece la continuidad del actual sistema de dolarización de facto y no formal, veamos.
El economista y político José Guerra explica que para tomar esa medida habría que hacer una reforma a la Constitución nacional ya que esta contempla que la unidad monetaria es el bolívar, que lo que hace falta es diciplinar la política monetaria y fiscal.
El economista Francisco Rodríguez, por su parte, está convencido de las bondades de adoptar la moneda norteamericana: «Creo que Venezuela definitivamente debe considerar la dolarización, yo creo que sería una reforma que podría traer muchísimos beneficios al país, una dolarización plena, formal».
Luis Zambrano Sequen, economista de la UCAB, en un trabajo de junio de 2022 titulado Dolarización o Desdolarización, un Dilema en Venezuela, termina concluyendo: “En la medida que la dolarización se prolongue, lo cual parece es inevitable en las actuales circunstancias, será más difícil des-dolarizar. Podemos, incluso, llegar al punto de que sea inevitable transformar la dolarización de “facto” en dolarización “oficial”.
Para Asdrúbal Oliveros “la dolarización formal en Venezuela es una posibilidad remota aún. En cambio, espera que haya un entorno multimoneda, en que la dolarización probablemente conviva con el bolívar”.
La agencia de noticias financieras Bloomberg, considera que en Venezuela no están dadas las condiciones fiscales, financieras y externas para ir a la dolarización formal.
Según el analista norteamericano Miguel Fortun, la dolarización no es un acto administrativo sino una redefinición completa del sistema monetario que implica definir desde el destino del bolívar, el tratamiento de depósitos y contratos, y el funcionamiento del sistema bancario sin prestamista de última instancia local (BCV).
Gustavo García considera que: “la dolarización total en Venezuela puede impedir que la economía pueda crecer más rápido. Esta medida haría al país menos competitivo, tomando en cuenta que la realidad del país es distinta a casos como el de Ecuador o El Salvador. En su propuesta, contempla un sistema multimoneda donde el dólar y el euro coexistan con el bolívar, permitiendo transacciones libres y depósitos bancarios en monedas extranjeras hasta que se restaure la confianza en la moneda nacional.”
Como vemos la mayoría de los economistas consultados no ven viable la dolarización a corto plazo y juegan al statu quo, al mantenimiento del sistema actual de dolarización deflacto, al igual a Uruguay, Perú o Argentina, entre otros y no la implantación de la dolarización formal, como Ecuador, El Salvador y Panamá.
En lo que ami respecta, luego de pensarlo, pienso que la dolarizacion es la mejor opcion para la Venezuela actual. ¿Porqué? Porque en los últimos 50 años -sin entrar en detalles – todos los gobiernos han sido absolutamente irresponsables en el manejo de las finanzas públicas, convirtiendo al Banco Central en proveedor de última instancia de recursos, mediante emisión de dinero inorgánico, además de un Congreso o Asamblea nacional, inútil, cómplice y despreocupada. No tengo ninguna razón para pensar que eso cambie, particularmente por el deteriorado nivel académico de las nuevas generaciones. La dolarización acabaría con la irresponsabilidad fiscal y la inflación, los problemas que trae serán manejables.
Gerardo Lucas. Economista e Historiador.
