
La investigación por la irrupción armada en Mar-a-Lago, la residencia y club privado de Donald Trump en Palm Beach, sumó en las últimas horas nuevos datos sobre el perfil y las posibles motivaciones de Austin Tucker Martin, el joven de 21 años que fue abatido por agentes del Servicio Secreto en la madrugada del domingo. Según reconstruyen medios estadounidenses y fuentes policiales, el foco del FBI está puesto ahora en sus movimientos previos, su entorno y una creciente fijación con los llamados “archivos Epstein”.
Por Clarín
Martin, oriundo de Cameron, Carolina del Norte, logró ingresar al perímetro de seguridad del complejo alrededor de la 1.30 de la madrugada, armado con una escopeta y con un bidón de gasolina en su poder. De acuerdo con las autoridades, fue confrontado por agentes del Servicio Secreto y un oficial del sheriff del condado de Palm Beach. Tras recibir la orden de soltar el arma, dejó el bidón pero levantó la escopeta en posición de disparo, lo que llevó a los efectivos a abrir fuego. Fue declarado muerto en el lugar. No hubo otros heridos.
El presidente Trump no se encontraba en Mar-a-Lago al momento del incidente y, hasta ahora, no se ha pronunciado públicamente sobre el hecho. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló en la red social X que el Servicio Secreto actuó “rápida y decisivamente para neutralizar” al intruso, al que describió como “una persona desquiciada” que ingresó a la residencia del mandatario en plena noche.
Una obsesión creciente con los archivos Epstein
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es la presunta obsesión de Martin con los documentos vinculados a Jeffrey Epstein, el financista condenado por delitos sexuales que mantuvo vínculos con figuras influyentes de la política, los negocios y la cultura. Tras la reciente publicación de nuevos archivos relacionados con su caso, el joven habría comenzado a manifestar una preocupación intensa por el tema.
El sitio TMZ informó que obtuvo un mensaje de texto que Martin habría enviado a un compañero de trabajo a principios de febrero. En ese mensaje, el joven escribió: “No sé si leíste sobre los archivos Epstein, pero el mal es real e inconfundible… Decile a otras personas lo que escuches sobre los archivos Epstein y lo que el gobierno está haciendo al respecto. Genera conciencia”.
Las autoridades no confirmaron oficialmente ese contenido, pero sí reconocieron que están analizando su actividad digital y sus comunicaciones recientes para determinar si el ataque estuvo motivado por teorías conspirativas o por alguna interpretación personal de los documentos divulgados.
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