
Ruth E. Hernández (EFE)
La histórica tormenta de nieve que desde ayer sacude a Nueva York la ha dejado cubierta con un manto blanco de hasta un metro de altura para seguir soplando hoy hacia el norte del país, a lo largo de la costa occidental, paralizando la región de Nueva Inglaterra. Alrededor de 40 millones de personas siguen en alerta, incluidos 14 millones en Nueva York, donde se emitió ayer la primera alarma de emergencia de ventisca en nueve años. A su paso, la intensa nevada ha dejado a más de 600.000 personas sin electricidad en el noreste del país y obligado a cancelar cerca de 10.000 vuelos.
Por El País
Tras una alarma que sonó en todos los celulares a las ocho de la tarde del lunes, el fenómeno meteorológico se intensificó durante la madrugada, con fuertes y peligrosos vientos que agitaban los copos en el aire, impidiendo la visibilidad, aunque para muchos fue posible escuchar truenos y ver el cielo iluminado por los relámpagos.
Se registraron temperaturas de hasta 17 grados bajo cero en algunas ciudades, dejando a las máquinas quitanieves de Massachusetts fuera de servicio durante horas y a más de 350 vehículos atrapados en carreteras heladas. El transporte público de Nueva York, comenzaba a recuperarse tras haber sido drásticamente reducido ayer. En la madrugada del lunes, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció en redes la progresiva reapertura de las carreteras, aunque pidió a los ciudadanos que transitaran con precaución.
La tormenta de nieve ha dejado Nueva York cubierta con un manto de nieve de hasta 100 centímetros en algunos puntos de la urbe, según el Servicio Meteorológico Nacional. En otras zonas, la nieve vino acompañada de fuertes ráfagas de viento de más de 48 kilómetros por hora y baja visibilidad.
Pero no todos los neoyorquinos han seguido la consigna de quedarse en casa y han preferido salir a fotografiar con sus móviles las particulares estampas que está dejando la tormenta con emblemáticos edificios vestidos de blanco. Medio millar de personas optaron también por aprovechar el temporal para lanzarse en una batalla campal de bolas de nieve en un parque del sur de Manhattan, conforme la ciudad intenta retomar su normalidad.
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