Tuits fabricados y una vinculación política que no existe mantienen al periodista Pedro Urribarri tras las rejas - LaPatilla.com

Tuits fabricados y una vinculación política que no existe mantienen al periodista Pedro Urribarri tras las rejas

 

 





 

A Pedro Urribarri, un periodista de 30 años de edad dedicado al mercadeo y la consultoría, lo detuvieron el 21 de mayo de 2025 en un parque de Cumbres de Curumo, en Caracas. Pero su expediente refiere que la detención fue dos días después, el 23 de mayo, el mismo día en el que dicen que publicó unos tuits en los que llamaba a sabotear las elecciones regionales y por los que está preso desde hace nueve meses y tres días.

Por Sntp

¿Cómo fue que Pedro escribió y publicó mensajes en sus redes sociales aunque ya tenía dos días en custodia de las fuerzas del Estado y sin acceso a su teléfono?

Esa es una pregunta que no responde el experto informático del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) citado en el expediente y que tampoco figura en la causa de este comunicador, en la que hasta la fecha de la detención y el lugar en el que ocurrió y que allí figura es falsa, de acuerdo con el relato de familiares y amigos.

Pero las irregularidades no impidieron que el caso avanzara y Pedro fue acusado por el Ministerio Público de conspiración e instigación al odio. También dijeron que encontraron pancartas relacionadas con los dirigentes opositores Edmundo González Urrutia y María Corina Machado en su carro, pese a no estaba en ningún vehículo cuando lo detuvieron y que desde 2019 el periodista no se relacionaba con temas partidistas o políticos.

El calvario empezó incluso un par de días antes de la detención, cuando funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana interceptaron al hermano mayor de Pedro, pensando que se trataba de él, y lo mantuvieron en una “casa de seguridad” por más de 24 horas, hasta que lograron capturar al periodista.

Su hermano supo que lo habían detenido porque, aunque pasó todo el tiempo de su secuestro encapuchado, pudo escuchar la voz de Pedro apenas fue trasladado a esa misma casa en la que lo mantuvieron a él.

Luego de que dejaran salir de allí su hermano, nadie supo nada más de Pedro hasta una semana y media después cuando la esposa de un detenido en el Helicoide les confirmó que allí también estaba el periodista.

Desde entonces pudieron enviarle alimentos y otras cosas necesarias, pero jamás tuvieron confirmación oficial de que se encontraba allí por parte de los funcionarios del Sebin, más allá de la certeza que les daba el hecho de que recibieran la paquetería de Pedro.

Estuvo seis meses recluido en el Helicoide, completamente aislado de su familia, y el resto del tiempo en el centro penitenciario de Yare II, donde permanece desde septiembre pasado.

Enseñar con el ejemplo

La familia de Pedro lo describe como un muchacho inteligente, “echado para adelante” y de esos capaces de hacer amigos en todos lados.

Experto jugador de ajedrez y conocedor de la estrategia y la paciencia como formas para alcanzar el éxito, Pedro gasta el tiempo en prisión enseñando a sus compañeros todo lo que sabe.

Da clases de inglés a unos, a otros les enseña francés y con muchos comparte su pasión por la lectura. Sabe que en casa lo esperan su hermano y su papá, que con 91 años se mantiene firme por él, y por eso no deja que las circunstancias amilanen su espíritu.

Aunque su defensora aseguró a la familia que la boleta de excarcelación de Pedro está lista, él sigue pasando sus días en Yare II y esperando, como otros dos trabajadores de la prensa, la libertad y la absolución por delitos que no cometió.