Precios de alimentos devoran los bolsillos de los carabobeños

Precios de alimentos devoran los bolsillos de los carabobeños

Consumidores asiduos del Mercado Municipal de Naguanagua, en el estado Carabobo, aseguraron que el bolívar sigue siendo su moneda predilecta de pago, en vista de la aparente “desaparición” de los dólares en efectivo.

Por lapatilla.com





“Tengo rato que no le veo la cara a la divisa, solo la veo por fotos nada más”, comentó Omaira Brita Paz, maestra de primaria que en ocasiones va al concurrido mercado del centro de la ciudad.

La docente, que sufre de hipertensión y colon irritable, tiene claro que su salario mínimo de 130 bolívares no le alcanza para adquirir ni el 1% de los alimentos altos en fibra que requiere su dieta especial. Por eso ocasionalmente ha encontrado en las tareas dirigidas, un alivio económico. “Hay semanas que puedo comprar frutas, hay semanas que no”, precisó.

A su juicio, el problema es el bajo poder adquisitivo y la diferencia cambiaria entre la tasa del Banco Central de Venezuela, situada en 411,08 bolívares (al momento de la redacción de esta nota), y la tasa paralela que se ubica en 600 bolívares (casi un 50% por encima de la oficial). “Con este incremento del dólar, el dinero no nos está alcanzando. A diario suben los artículos”, recalcó.

Según el economista Asdrúbal Oliveros, durante su participación en el Foro de Perspectivas Económicas 2026 de la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela cerró el año 2025 con una inflación anual de 565%.

Previamente, en una entrevista radial a principios de año, Oliveros aseveró que entre enero de 2025 y enero de 2026, la inflación anual en el país era de 600%. Y aunque se espera que el índice inflacionario se ubique alrededor de 174% para diciembre de este año, el venezolano aún no percibe ninguna mejora económica inmediata.

La carne por las nubes

Para Carmen Romero, quien no frecuentaba el mercado desde diciembre del año pasado, la situación no es distinta: el dinero rinde menos, los precios están en dólares y cancela con tarjeta de débito o pago móvil. “La última vez que vine me llevé de cuatro a cinco bolsas, hoy salgo con dos”, añadió.

Entre sus preferencias recientes están los muslos de pollo, que consigue a tres dólares el kilo, mientras que a la carne, que está en 10 dólares el kilo, ni la voltea a ver.

La estrategia de Rafael Matei, de 84 años de edad, ha sido salir con su bicicleta a recorrer los establecimientos populares para contrastar precios.

Así fue como tomó la decisión de comprar únicamente las verduras en el Mercado Municipal de Naguanagua, para estirar sus escasos ingresos de pensionado.

Los demás productos como harinas y pasta, los adquiere en minimercados aledaños a la zona, donde se consiguen ofertas mayoristas: mientras una harina de maíz de una marca reconocida está en 1,80 dólares, en supermercados y abastos cercanos cuesta 1,20 dólares.

En cuanto a las promociones, Brita Paz aseveró que casi todos los comercios ofrecen descuentos si se cancela en dólares, en especial cuando se trata de grandes cantidades. Sin embargo, la mayoría de los consumidores apenas puede permitirse compras pequeñas, precisas y haciendo uso de la moneda nacional.