El cierre parcial de Seguridad Nacional complica la preparación de las sedes del Mundial en EEUU

El cierre parcial de Seguridad Nacional complica la preparación de las sedes del Mundial en EEUU

Estadio Hard Rock Stadium en Miami, que será sede de siete partidos mundialistas. CRobertson (Getty Images)

 

A poco más de cien días del inicio del Mundial de 2026, oficiales de varias ciudades anfitrionas en Estados Unidos han advertido que el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que está empeorando una ya problemática falta de coordinación institucional, afecta gravemente la planificación de seguridad y logística del mayor evento deportivo del planeta. Ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, responsables locales y expertos han alertado esta semana que la situación está encaminada a provocar un escenario “catastrófico” de cara a la celebración del evento este verano. Si bien no prevén aún afectaciones directas a la programación de los partidos, sí al enorme abanico de festivales y eventos paralelos planeados.

Por El País 





El Gobierno federal había asignado en su megaley fiscal aprobada el verano pasado, conocida como la ‘Gran y Hermosa Ley’, 625 millones de dólares a través del DHS para reforzar la seguridad y preparación de las once sedes estadounidenses —México y Canadá también son anfitriones, Estados Unidos es el país que, por mucho, más partidos va a recibir—, además de otros 250 millones destinados específicamente a mejorar la detección y mitigación de amenazas con drones. Sin embargo, dado el congelamiento presupuestario del DHS actualmente vigente y sin vistas a solucionarse pronto en el Congreso, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), encargada de distribuir los fondos, no los puede liberar.

El actual cierre parcial del DHS, el tercer parón del Gobierno en un año, incluyendo el más largo de la historia en noviembre, afecta también a agencias como la Administración de Seguridad de Transporte (TSA), que se encarga de la seguridad en aeropuertos, la Guardia Costera o el Servicio Secreto. Pero demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo para reabrirles el grifo. Ha sido imposible llegar a un acuerdo para poner límites a los agentes federales de migración, un reclamo innegociable para la oposición, en particular tras el asesinato de dos ciudadanos estadounidenses a manos de oficiales migratorios en Minneapolis en enero.

Lea más en El País