
Irán y Estados Unidos concluyeron este jueves 26 de febrero su tercera ronda de negociaciones de este año sobre el alcance y desarrollo del programa nuclear iraní, con declaraciones de tono positivo y una próxima reunión ya fijada, lo que en principio aleja por el momento la amenaza de un ataque estadounidense.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, sostuvo que estas negociaciones indirectas fueron de las más serias que las partes han mantenido y que se lograron buenos avances.
En esta ocasión, las negociaciones se prolongaron por unas tres horas durante la mañana y otras tres por la tarde, a diferencia de la anterior ronda, en que las negociaciones duraron la mitad de este tiempo.
Araqchi comentó a medios de prensa de su país que en las largas horas de intercambios de ideas y mensajes hubo «buenos avances» y que «se entró seriamente en los elementos de un acuerdo”.
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«En muchos asuntos nuestras posturas se han acercado, aunque todavía existen diferencias», valoró.
El mediador en estas negociaciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, reportó que se había logrado un «progreso significativo».
El impulso que parecen haber tomado estas tratativas se reflejan en que continuarán a nivel de «conversaciones técnicas» el próximo lunes en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El director general de este organismo, el argentino Rafael Grossi, estuvo por primera vez en el recinto de las negociaciones, la residencia diplomática del embajador de Omán ante la sede de Naciones Unidas en Ginebra.
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Anteriormente, Grossi se había entrevistado con las delegaciones, pero antes de que las negociaciones empezaran.
A su agencia, que forma parte del sistema de Naciones Unidas, le corresponderá reanudar las inspecciones de los sitios nucleares iraníes en caso de que se alcance un acuerdo.
Estados Unidos ejerce máxima presión sobre Irán desde principios de año, con la revuelta ciudadana en ese país que fue violentamente sofocada por las fuerzas de seguridad, un episodio en el que el propio Gobierno iraní ha reconocido que causaron miles de muertos.
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha ordenado un importante despliegue aeronaval en torno a Irán como un mensaje de que sus amenazas de atacar eran serias en caso de que no se llegue a un arreglo por la vía diplomática.
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En el corazón de estas negociaciones está un programa nuclear que Irán afirma tiene únicamente fines civiles, pero que Washington quiere restringir al máximo para evitar que Teherán tenga la capacidad de producir armamento atómico.
Para ello, EEUU le reclama también que entregue lo que se calcula son más de 400 kilogramos de uranio enriquecido mucho más allá de lo que justifica un uso civil, lo que Irán descarta.
Asimismo, Irán se esfuerza por mantener al margen de estas negociaciones su programa de misiles balísticos, que considera que en caso de ser abordado, debería serlo en una negociación separada.
EFE
