Trino Márquez: Padrino López, la feudalización del poder - LaPatilla.com

Trino Márquez: Padrino López, la feudalización del poder

Lo más probable es que el general Vladimir Padrino López se mantiene al frente del ministerio de la Defensa, por la cantidad de información y secretos que conoce acerca de cómo se tramó el poder después de que Nicolás Maduro ascendiera a la presidencia de la República, una vez que Hugo Chávez falleciera. Es el ministro de la Defensa que más tiempo ha permanecido en el cargo, once años, a pesar de sus inocultables errores y fallas. La última fue el fiasco del 3 de enero, cuando Maduro fue capturado por la unidad de élite estadounidense Delta Force, sin que ni siquiera se activasen las defensas antiaéreas previstas para un eventual ataque del ejército norteamericano. En otro país, el ministro de la Defensa y el Alto Mando habrían sido removidos de sus cargos en el acto por quien hubiese asumido la presidencia de la República; o, el propio ministro y su equipo habrían puesto sus cargos a la orden del nuevo mandatario. Tal cosa no ha ocurrido, ni ocurrirá.

Ese no es el único yerro del General. Durante su gestión, el aprestamiento y profesionalización de las Fuerzas Armadas ha mermado considerablemente frente a la dotación de otros cuerpos como el Sebin y el Dgcim. Los grupos irregulares vinculados con el ELN se han enseñoreado en la zona del Arco Minero, sin que las FANB hayan desplegado operativos eficaces de contención y sofocamiento de esos grupos.





Entonces, resulta legítimo pensar que su poder se fundamenta en el lugar que ocupa dentro de la compleja trama de poder urdido a partir del fallecimiento de Chávez y del inmenso caudal de información que posee. Es una especie de J. Edgar Hoover, el sempiterno director del FBI, quien durante 48 años permaneció en el cargo, entre otras razones, por el temor que le infundía a los presidentes norteamericanos y a la mayoría de los políticos de ese país. El hombre conocía hasta los secretos más recónditos de cada personaje importante de la política estadounidense. Al menos, esa era la impresión que transmitía.

Sin embargo, ese no es el tema principal que quiero tratar en estas líneas. La permanencia de Padrino López en el ministerio de la Defensa me parece importante para entender cómo se ha urdido la institucionalidad en el régimen autoritario personalista modelado por el madurismo. En este caso, algunas instituciones se han acoplado a la persona que la conduce. El ministerio de la Defensa se le asignó a Padrino López como se si tratase de un feudo bajo la autoridad de un señor feudal. Su señorío y jurisdicción sobre esa parcela no se cuestiona. Ha sido el amo absoluto de esas tierras.

¿Antes de ser ministro, de dónde provenía su autoridad? Hace más de una década procedía de su prestigio profesional. Era una especie de bisagra capaz de equilibrar las diferentes tendencias que se movían dentro de las FAN, después del fallecimiento del comandante Hugo Chávez. Con el paso de tiempo, esa auctoritas fue decayendo. Padrino López se transformó en un tapón que obstaculizó, y sigue obstaculizando, el ascenso a la cúspide de las nuevas promociones en una institución que por su propia naturaleza tiene que ser meritocrática. La rotación y renovación de los mandos en la cúpula de las FANB se mineralizó. La politización e ideologización continua del estamento militar, se tradujeron en la permanencia de Padrino López al frente de ese despacho. La eternización del General constituye uno de los rasgos de esa institución, que dejó de estar al servicio de la República y la Constitución, para convertirse en una pieza clave del engranaje autoritario.

Después de lo ocurrido el 3 de enero hay quienes siguen pensando que Padrino López es un factor fundamental para mantener la estabilidad del país, de acuerdo con la primera fase del plan trazado por Donald Trump. Esa tesis no me convence. Venezuela pasó a ser un protectorado de Estados Unidos. En esos términos se refieren tanto el presidente norteamericano, como su secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan. La estabilidad de Venezuela ya no depende del peso relativo de las autoridades venezolanas, sino de las decisiones que se adopten en Estados Unidos. Es difícil pensar que un cambio de Gabinete colocará al país en una situación de tensión, desasosiego e inestabilidad, si Estados Unidos la aprueba.

El caso de Padrino López -podría haber señalado también el de Diosdado Cabello- sirve para ilustrar cómo en un nuevo modelo democrático, resulta fundamental despersonalizar y desfeudalizar el sistema institucional. El orden democrático tiene que organizarse y funcionar a partir de organismos regidos por leyes y normas a las que hay que sujetarse, independientemente de quién esté conduciéndolos en un período determinado. Las instituciones de la República y la Democracia deben ser impersonales. No pueden estar adosadas a una persona. Tienen que trascender a quienes las lideran. De ese modo fue como se conformaron los Estados modernos y las democracias más sólidas y antiguas del planeta.

@trinomarquezc