
El financiero y pederasta estadounidense Jeffrey Epstein compró un lujoso palacio en el Palmeral de Marrakech (Marruecos) el 5 de julio de 2019, un día antes de su arresto definitivo por cargos de tráfico sexual, según una investigación de la cadena británica BBC.
Fue la última transacción financiera de Epstein, por valor de 14,95 millones de dólares, como figura en el recibo bancario que hoy publica la cadena y que aparece en los llamados ‘papeles de Epstein’ desclasificados por la Justicia estadounidense. Tres días después, y al conocerse el arresto, el contable de Epstein, Richard Kahn, canceló la operación.
Uno de los motivos de interés de Epstein por ese palacio, según la cadena, pudo ser el garantizarle un refugio seguro dado que Marruecos no tiene tratado de extradición con Estados Unidos, suponiendo que el millonario supiera de su inminente arresto.
Sin embargo, un antiguo socio suyo, que habló con BBC sin dar su nombre, desestima esa idea y asegura que Epstein solo buscaba «un retiro donde podría seguir dándose una vida de rey».

El artículo muestra una galería de fotos de la propiedad, identificada como Bin Najil, construida en un recargado estilo tradicional marroquí, en la que no faltaban una piscina y un jardín con una pérgola. Hasta 1.300 artesanos habían trabajado en su construcción y decoración.
El interés de Epstein por Bin Najil (que significa «entre palmeras») era antiguo, y ya en 2011 se había mostrado dispuesto a comprar la propiedad a su entonces propietario, el magnate alemán Gunter Kiss, a través de una intermediaria llamada Karyna Shuliak.

La conexión con Marruecos es aún más antigua: en 2002, Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell (actualmente presa en Estados Unidos por su papel en el tráfico sexual para el financiero) fueron invitados a la boda del rey Mohamed VI, supuestamente traídos por Bill Clinton.
Fue por ese tiempo cuando Epstein exploró la posibilidad de comprarse un palacio en Tánger, y envió a Maxwell a hacer una prospección de terreno junto con arquitectos de su confianza y también Virginia Giuffre, la joven que luego denunció al ahora expríncipe británico Andrés por haberla violado al menos en tres ocasiones en distintas propiedades de Epstein.
El ‘affaire’ del palacio en Marrakech salpica incluso al exministro británico Peter Mandelson, quien la semana pasada fue interrogado por supuestamente filtrar información confidencial a Epstein. Según la BBC, ya en 2008 Epstein solicitó a Mandelson que activara sus contactos para buscarle una casa en Marrakech, sin que quede clara la conexión de Mandelson con la ciudad marroquí, conocida como un imán para la ‘jet-set’ del mundo entero.
EFE
