
Las previsiones de movilización de tropas se han cumplido. Estados Unidos venía desplegando su ejército en Oriente Medio en las últimas semanas, y este sábado por la mañana ha llevado a cabo un ataque coordinado con Israel contra Irán. Ahora mismo, EEUU cuenta con la mayor fuerza militar en la región desde que protagonizara la invasión de Iraq en 2003. El presidente del país, Donald Trump, ya demostró que cumple sus amenazas cuando se trata de poner «orden» allá donde dice.
Por Vozpópuli
Washington toma así medidas contra el régimen de los Ayatolás con un doble objetivo confesado en su intervención en vídeo de este sábado: detener el programa nuclear iraní para evitar que logren armas nucleares, y tratar de derrocar al régimen del Ayatolá Jamenei pidiendo a la población iraní que se levante contra su Gobierno.
En los últimos días, se habían visto movimientos de cazas avanzados como los F-35 y F-22 junto a otros aviones de control y logística hacia numerosas bases en países de la región. Además, una segunda agrupación de portaaviones cargada de aeronaves de ataque y aviones especializados en guerra electrónica estaban ya en las bases aéreas, así como los portaviones desplegados, entre ellos el USS Abraham Lincoln (CVN-72) y el más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford (CVN-78).
Además de los jets de combate, también han llegado equipos cruciales para coordinar operaciones aéreas a gran escala y sistemas de defensa antiaérea. Parte de esta fuerza se ha desplegado en bases aéreas de Jordania y Arabia Saudí, entre otros puntos estratégicos.
La potencia de fuego desplegada en Oriente Medio da a Washington la opción de llevar a cabo una guerra aérea sostenida durante varias semanas contra Irán, en lugar del único ataque como la operación llevada a cabo hace unos meses llamada ‘Midnight Hammer’ por los Estados Unidos llevó a cabo en junio contra tres bases nucleares iraníes.
Lo que hay sobre la mesa
El miércoles, el equipo de seguridad nacional del presidente abordó la situación con Irán durante un encuentro en la Sala de Situación de la Casa Blanca, tal y como señaló un alto cargo del gobierno.
Trump había manifestado que su prioridad sería alcanzar un acuerdo diplomático que, en el mejor de los casos para Washington, implicaría el fin del programa nuclear iraní, la desarticulación de su red de influencia regional y la eliminación de su arsenal de misiles balísticos. Sin embargo, se considera poco probable que Teherán acepte este último requisito, dado que no dispone de una fuerza aérea robusta y basa gran parte de su capacidad disuasoria en su sistema de misiles. El propio Trump había avisado de que su mayor inquietud es el asunto nuclear y ha declarado ante los medios que desea que Irán deje de enriquecer uranio.
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