El Golfo en llamas: poder, ideología y el precio del equilibrio roto, por Alfonzo Bolívar - LaPatilla.com

El Golfo en llamas: poder, ideología y el precio del equilibrio roto, por Alfonzo Bolívar

I. Un conflicto que nunca fue invisible
Durante 47 años, el régimen surgido de la Revolución Islámica de 1979 en Irán ha mantenido una relación de tensión estructural con Estados Unidos y con Israel. Aunque no ha existido una guerra convencional continua entre las partes, sí ha habido episodios documentados de confrontación directa e indirecta, incluyendo la crisis de los rehenes en 1979, ataques contra objetivos estadounidenses en la región y el respaldo iraní a actores armados como Hezbolá y Hamás. Estas dinámicas han configurado un escenario de conflicto persistente de baja intensidad, donde la percepción estratégica ha sido tan relevante como la capacidad militar.

II. El factor nuclear: disuasión o detonante
El programa nuclear iraní ha sido uno de los principales focos de tensión internacional. El acuerdo nuclear de 2015 buscó limitar el enriquecimiento de uranio a cambio de alivio de sanciones, pero la retirada de Estados Unidos del acuerdo en 2018 modificó el equilibrio. Desde entonces, Irán ha incrementado sus niveles de enriquecimiento, lo que ha generado preocupación en Occidente respecto a la posibilidad de alcanzar capacidad militar nuclear. En el ámbito geopolítico, la capacidad potencial suele pesar más que las declaraciones formales de intención.





III. Israel: amenaza percibida y seguridad nacional
Para Israel, el respaldo iraní a grupos armados que operan en sus fronteras representa un desafío estratégico. Las declaraciones hostiles de líderes iraníes y el apoyo logístico a actores regionales han sido interpretados por el Estado israelí como una amenaza estructural. En este contexto, la doctrina de seguridad israelí contempla la posibilidad de acciones preventivas cuando considera que su seguridad nacional está comprometida.

IV. Arabia Saudita y la dimensión regional
La participación o alineamiento estratégico de Arabia Saudita amplía el conflicto más allá de un eje bilateral. La rivalidad histórica entre el eje suní y el eje chií, junto con intereses energéticos y alianzas globales, convierte cada escalada en un evento de impacto regional. El Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo, es un punto crítico cuya estabilidad influye directamente en los mercados energéticos y financieros internacionales.

V. Dinámica interna del régimen iraní
Irán también enfrenta desafíos internos, incluyendo protestas sociales, presión económica derivada de sanciones y cuestionamientos políticos. No obstante, la experiencia histórica muestra que los regímenes sometidos a presión externa tienden a consolidarse temporalmente en torno a la narrativa de defensa nacional, fortaleciendo la cohesión interna frente a amenazas externas.

VI. Impactos potenciales de una escalada
Una escalada hacia un enfrentamiento directo sostenido podría generar efectos en tres dimensiones principales: energética, con volatilidad en los precios del petróleo y gas; militar, con ampliación del teatro de operaciones hacia otros países de la región; y financiera, con movimientos hacia activos considerados refugio y presión sobre economías emergentes. El riesgo estratégico más relevante sería el cruce de un umbral nuclear que altere de manera permanente el equilibrio regional.

VII. La visión estadounidense: pragmatismo y energía
La política exterior de Estados Unidos históricamente ha estado influida por consideraciones estratégicas relacionadas con la seguridad energética y la estabilidad de los mercados globales. Desde esta perspectiva, las decisiones geopolíticas suelen responder a cálculos pragmáticos vinculados al acceso a recursos y al mantenimiento de su posición de liderazgo internacional. El aseguramiento de flujos energéticos reduce vulnerabilidades externas y amplía el margen de maniobra en contextos de tensión internacional.

El conflicto actual no surge de manera repentina, sino que es el resultado de décadas de fricción estructural entre actores con visiones estratégicas divergentes. Ideología, seguridad nacional, equilibrio regional y control de recursos energéticos convergen en una ecuación compleja. La evolución de los acontecimientos dependerá de la capacidad de las partes para gestionar la escalada y preservar mecanismos de disuasión que eviten una confrontación de mayor escala.