
Ana Castellanos es una tachirense de 56 años de edad que dedicó 20 años de su vida como camarera y personal de seguridad en el Hospital Central de San Cristóbal.
Por lapatilla.com
Clama por un salario y una pensión digna, pues lo poco que percibe no le alcanza ni para comprar los medicamentos.
Hoy se encuentra casi inmóvil debido a cinco Accidentes Cerebrovasculares (ACV) que ha sufrido en los últimos años, que la dejaron en una silla de ruedas.
Pese a su condición física, inicialmente fue llamada por una junta regional de profesionales del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y luego por una junta nacional conformada por un grupo de médicos que viajó desde Caracas hasta San Cristóbal.
Estos últimos la evaluaron y aunque revisaron sus documentos sobre su estado de salud, igual le ordenaron reincorporarse a su jornada laboral.
Por fortuna, contó con el apoyo de los representantes regionales del Sindicato de los Trabajadores de la Salud, quienes le recomendaron no asistir a trabajar en esa condición, pues Castellano debe pedir ayuda para poder movilizarse y pagar servicio de taxi para trasladarse de un lugar a otro, dinero que ni siquiera puede cubrir con el salario y pensión que percibe.
Castellanos no está en condición física para cumplir una jornada laboral. Dijo que aún requiere de una cirugía en el cerebro.
Por su parte, María
Ramírez, secretaria ejecutiva del Sindicato de la Salud en Táchira, exigió a las autoridades del IVSS, que muestre en las planillas de pago de los empleados del sector salud, donde se registra la cantidad de semanas cotizadas.
Considera que, en caso de un cambio administrativo en el Seguro Social, quién podría garantizar al personal sus años de trabajo y su dinero.
Reiteró el llamado a Delcy Rodríguez para que incrementen los sueldos y las pensiones de todos los empleados públicos activos y jubilados del país, principalmente a los más vulnerables por condiciones de salud.
