
Los funcionarios de aduanas de Hong Kong descubrieron oro y plata por valor de 230 millones de dólares hongkoneses (29,4 millones de dólares estadounidenses) ocultos en dos envíos aéreos de máquinas de limpieza doméstica con destino a Japón, lo que supone la mayor incautación de metales preciosos hasta la fecha en el territorio.
Así lo detalló este jueves el inspector jefe Ho Ting-chun, responsable de la oficina de investigación de delitos organizados del departamento aduanero de la antigua colonia británica.
Los hechos ocurrieron el pasado lunes en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong, donde los agentes interceptaron dos partidas de carga aérea consistentes en 138 cajas que contenían un total de 4.680 máquinas de limpieza por ultrasonidos y esterilización ultravioleta, con destino a Japón.
Durante el control rutinario mediante escáner de rayos X, los funcionarios detectaron anomalías en la densidad de los bultos, incompatibles con la declaración de la mercancía como aparatos eléctricos de uso doméstico.
Esta circunstancia motivó la apertura inmediata de las cajas y el desmontaje parcial de los dispositivos.
La inspectora Chan Wing-yin, del Mando Aeroportuario, explicó que en la base de cada máquina se halló una placa metálica no conectada a ningún componente eléctrico del aparato.
En el interior de cada una se ocultaban dos láminas -una presuntamente de oro y otra de plata-, un patrón que se repitió de forma sistemática en las 4.680 unidades inspeccionadas.
La autoridad atribuyó el incremento de este tipo de operaciones de contrabando al notable encarecimiento de los metales preciosos en los últimos años, impulsado por las tensiones geopolíticas globales y la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Estados Unidos.
De haber llegado a destino sin ser detectado, el envío habría permitido eludir el pago de aranceles, dado que Japón aplica un impuesto del 10 % a las importaciones de oro.
Las investigaciones preliminares revelaron que la empresa remitente no figura registrada en el centro financiero.
Las dos firmas japonesas consignatarias aparecen, respectivamente, como un comercio de artículos deportivos y un negocio de venta por Internet, actividades sin vinculación aparente con el comercio de metales preciosos.
Asimismo, precisaron que los organizadores distribuyeron la carga en dos vuelos diferentes con el objetivo de reducir el riesgo de pérdidas totales en caso de detección de uno de los envíos.
El Departamento de Aduanas mantiene abiertas las diligencias para identificar a los responsables tanto en el origen como en el destino de la operación. EFE
