Irán usó polémica arma que dejó miles de víctimas en Ucrania para atacar a Israel

Irán usó polémica arma que dejó miles de víctimas en Ucrania para atacar a Israel

Entre el 5% y el 40% de las submuniciones de racimo pueden no detonar al impactar, aumentando el peligro de explosiones posteriores para civiles (EUROPA PRESS/ARCHIVO)

 

La explosión de un misil con ojiva de racimo en el centro de Israel dejó al menos un muerto, varios heridos graves y restos de explosivos esparcidos en calles y zonas urbanas. El ataque volvió a poner en el centro del debate uno de los armamentos más controvertidos de los conflictos modernos: las bombas de racimo, municiones diseñadas para dispersar decenas o cientos de explosivos sobre amplias superficies y que, según organizaciones humanitarias, representan un riesgo persistente para la población civil incluso años después de finalizados los combates.

Por Infobae





El uso de municiones de racimo ha sido documentado en varios conflictos en las últimas décadas, pero su impacto volvió a cobrar relevancia durante la guerra iniciada con la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas, Human Rights Watch y la Coalition Against Cluster Munitions documentaron el uso reiterado de este armamento en ciudades y zonas residenciales desde las primeras semanas de la guerra. Los informes señalan que las submuniciones dispersadas por estos ataques provocaron centenares de víctimas civiles y dejaron amplias áreas contaminadas con explosivos sin detonar, lo que convirtió a partes del territorio ucraniano en una de las zonas con mayor presencia de artefactos explosivos remanentes del mundo. También fueron empleadas durante la guerra de Kosovo en 1999, en las campañas militares en Afganistán e Irak en la década de 2000.

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Las bombas de racimo —también llamadas municiones de racimo— son armas diseñadas para dispersar decenas o cientos de explosivos más pequeños sobre una amplia superficie. A diferencia de una bomba convencional, que detona en un solo punto, estas municiones funcionan como un contenedor que se abre en el aire.

Una vez liberada desde un misil, avión o sistema de artillería, la carcasa principal se abre a cierta altura y esparce submuniciones, conocidas como “bombetas”. Cada una de ellas puede detonar al impactar contra el suelo o al entrar en contacto con un objeto.

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