
El teléfono de emergencias del condado de Taylor, Texas, sonó a las 00:30 del 5 de febrero de 2007. Desde la casa de Charity Lee, una voz juvenil: “Accidentalmente maté a alguien”. La despachadora pidió detalles. La respuesta fue precisa, sin temblor: “No, sé que lo hice. Es mi hermana. Me siento tan mal”.
Por infobae.com
La policía llegó en minutos a la vivienda situada en Abilene, en Texas. En la habitación, encontraron el cuerpo de Ella Bennett, de cuatro años, sobre la cama. El informe forense documentaría después 17 heridas de arma blanca en el torso y el cuello. La mayoría eran superficiales y dos, letales. La sábana estaba manchada de sangre. No había señales de lucha. La habitación estaba ordenada.
En el pasillo, aguardaba Paris Bennett, su hermano, de trece años. Vestía ropa limpia. No intentó huir. No opuso resistencia. Había llamado primero a un amigo con el que habló unos seis minutos. Recién después marcó el 911.
Los agentes notaron la ausencia de forcejeo. Paris explicó su método: “La golpeé, la asfixié y la apuñalé despacio. Quería asegurarme de que muriera, pero sin hacer mucho ruido”.
La niñera, que solía cuidar a los niños por la noche, había sido despedida antes. Paris le dijo que podía irse temprano. Esperó a que la niña durmiera para iniciar el ataque.
¿Por qué Paris mató a su hermana menor?
El primer relato de Paris fue confuso. Alegó que una visión le hizo ver a Ella como un demonio con cabeza de calabaza ardiendo. Dijo que no recordaba el momento exacto del ataque. Los investigadores rechazaron la versión. Los especialistas no hallaron signos de psicosis, ni antecedentes de esquizofrenia en el expediente médico.
En el interrogatorio, la historia cambió. Paris admitió haber planificado el homicidio. Había pasado horas revisando pornografía violenta en internet. El historial de la computadora familiar reveló búsquedas con términos como “S&M”, “bondage”, “snuff films” y “sadismo”. La policía halló semen de Paris en la cama y en el cuerpo de la víctima. El abuso sexual precedió al asesinato.
Durante las entrevistas con los psiquiatras penitenciarios, Paris detalló el móvil. “Lo hice para que no pudiera contarle a nadie”. declaró sin titubear.
Años después, el relato sumó un matiz de crueldad dirigida a Charity. Paris confesó que contempló matar también a su madre. Decidió no hacerlo. “Si te hubiera matado, solo habrías sufrido unos minutos. Vas a sufrir el resto de tu vida mamá”, sostuvo.
¿Quién era Paris Bennett antes del crimen?
Paris Bennett nació en octubre de 1993. Su madre, Charity Lee, había sido adicta a la heroína. Logró dejar la droga antes del nacimiento de Paris y se mantuvo sobria durante años. El padre biológico, ausente, fue diagnosticado con esquizofrenia paranoide. Paris creció en un entorno estable hasta los once años.
Desde pequeño, Paris mostró inteligencia avanzada. Las pruebas de coeficiente intelectual, realizadas tras el crimen, arrojaron 141 puntos, categoría de genio. Leía a los tres años. A los ocho, resolvía problemas de álgebra. No tenía antecedentes de violencia grave. Solo un episodio: una pelea con otro niño por un palo roto y un incidente con un cuchillo, sin consecuencias.
Charity trabajaba y estudiaba, criando sola a Paris y luego a Ella, nacida en 2002. La historia familiar ya tenía marcas de sangre. Cuando Charity tenía seis años, su madre fue acusada de asesinar a su padre, caso que terminó en absolución por falta de pruebas.
En Texas, la estabilidad se rompió. Charity sufrió una recaída en la cocaína cuando Paris tenía once años. Él lo supo. La relación entre ambos se tensó. Paris dejó de hablarle por semanas. El resentimiento creció.
La reconstrucción del duelo
Charity Lee trabajaba la noche del crimen en un restaurante Buffalo Wild Wings. Al terminar el turno, vio llegar a la policía. “¿Qué ocurre?“, le preguntó al oficial. ”Tiene que acompañarnos», le replicó el agente.
En la comisaría, le informaron que su hija estaba muerta. Charity exigió verla. No la dejaron.
La reconstrucción de los hechos tomó semanas. Charity se aferró al expediente policial. Leyó el informe forense. Visitó a Paris en el centro de detención juvenil. “¿Por qué mataste a tu hermana?“, preguntó a mujer. El chico se mantuvo en silencio y negaba con la cabeza.
El psiquiatra del caso diagnosticó a Paris como psicópata. El informe indicaba que tenía ausencia de empatía, capacidad de manipulación, encanto superficial. En las visitas, Paris alternaba entre el silencio y la hostilidad. Una vez, empujó a su madre contra la pared con la mesa del locutorio. Charity no presentó cargos.
La madre documentó cada paso en su diario, luego convertido en el libro How Now, Butterfly?. Fundó la ELLA Foundation para prevenir la violencia y promover la empatía. En entrevistas, Charity reiteró una frase. “Mi hijo es un monstruo, y por ese monstruo, he perdido a mi hija”.
En 2012, Charity tuvo un tercer hijo, Phoenix. Decidió contarle la verdad desde pequeño. Durante años, permitió que Paris y Phoenix hablaran por teléfono.
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