Empresario sexagenario en Falcón lo metieron preso injustamente y su salud pende de un hilo

Empresario sexagenario en Falcón lo metieron preso injustamente y su salud pende de un hilo

Edgar Alberto Felibertt Velasco, de 63 años, está detenido en Yare II, un centro penitenciario ubicado en el municipio Bolívar del estado Miranda. Fue detenido en la sede de su empresa en Falcón, el 24 de enero de 2025. Su familia pide que sea liberado, porque no es culpable de los delitos que le imputan.

Por lapatilla.com





Felibertt es un reconocido marino mercante y comerciante aragüeño que llegó a Punto Fijo, estado Falcón, hace más de 20 años. Allí juntos con sus hijos creó la empresa familiar «Bafer servicios y suministros marítimos C.A».

Él y los empleados de la empresa fueron sacados de las oficinas ubicadas en Santa Irene en la ciudad de Punto Fijo. Los llevaron a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Puerta Maraven.

Ahí estuvieron tres días, sin teléfonos. Dejaron libres a todos los trabajadores, pero a Felibertt lo trasladaron a Caracas.

Estuvo desaparecido por varios meses, hasta que por unas personas se enteraron que lo tenían preso en el penitenciario de Yare III. Ya le habían hecho una audiencia telemática en Punto Fijo, que fue diferida a Caracas, y en fue en esta ciudad que pasó a juicio.

Una calamidad han vivido sus familiares. Primero, pensando que estaba muerto porque no lo ubicaban en ningún y nadie les decía dónde lo tenían. Tampoco les daban una fe de vida.

Lograron verlo por primera vez, meses después, con unos 20 kilos menos y con una sonda urinaria que él mismo aprendió a ponerse en el lugar, porque tiene una complicación en la próstata. Estaba por operarse cuando ocurrió su detención.

«En ese momento fue que pudimos verlo, pasarle las medicinas que ya no le hacen nada, porque ese tratamiento tiene más de un año y era por poco tiempo, mientras le completaban los exámenes para poderlo operar. Mi papá está en malas condiciones y necesitamos que lo den para poder operarse», dice su hija Gabriela Felibertt.

Después de meses detenido, sus familiares conocieron que lo acusan de tráfico y comercio ilícito de recursos o materiales estratégicos, legitimación de capitales, asociación para delinquir, contrabando agravado, evasión de procedimientos, controles o restricciones en licitaciones y retraso y omisión de funciones.

Su caso está a cargo de la Fiscalía Nacional 73 del Ministerio Público y le impusieron un defensor público, ya que no han permitido defensa privada. Su familia aún no ha tenido acceso al expediente.

Urgente operación

Felibertt presenta un cuadro clínico crítico a causa de una hernia inguinal bilateral, próstata grado III, con niveles de antígeno prostático específico (APE) total de 5.6, APE libre de 0.8 y una relación APE L/T de 14,29, por lo que requiere con urgencia una intervención quirúrgica. Requiere tomar medicamentos y una sonda para poder orinar.

Afortunadamente, luego de varios meses incomunicado y desaparecido, ya sus familiares saben que está en Yare II, junto otros presos políticos. También está recibiendo visitas, paquetería y sus medicamentos, pero ya su cuerpo no aguanta y debe ser operado lo antes posible.

«Me duele saber que aprendió a ponerse la sonda solo, porque pasó varios días sin poder orinar. Tuvo una hemorragia y lo sacaron al médico. Así fue como nos dimos cuenta dónde lo tenían», recuerda su hija entre lágrimas.

La detención arbitraria y sin derechos

La empresa trabajaba con contratistas que a su vez ofrecían servicios al Complejo Refinador de Paraguaná, específicamente bollas gigantes para evitar que los buques chocaran entre sí cuando estaban haciendo un trasegado.

Su hija Gabriela Felibertt contó que forma parte de la junta directiva de la empresa y cuando se hace el contrato, todos los buques a participar deben tener los permisos de los organismos que rigen el proceso. La empresa ofrece el servicio con operadores de las bollas o no, depende de lo que el cliente necesite.

A su padre lo están acusando en el caso del buque «Sirma», que es investigado por hurto de combustible en el CRP, pero la empresa no maneja ni tiene nada que ver con los derivados de las refinerías.

Los equipos, que son el patrimonio de la familia, fueron decomisados. También las autoridades se llevaron dos camiones que habían comprado recientemente para prestar servicios a Cecofal, una cooperativa de recarga de gas doméstico. Se dedicaron también a prestar este servicio, ya que los trabajos que hacían con las contratistad de la industria petrolera, se tardaban mucho en pagarlos, aparte que cada vez eran menos los contratos. Las oficinas donde funcionaba la empresa que era alquilada. «La empresa estaba agonizando», lamenta Gabriela Felibertt.

Desde entonces, la empresa está cerrada y con los bienes decomisados. Incluso, se llevaron todo de la casa de su padre y de su actual pareja.

La familia solo espera que su padre pueda obtener la libertad para poder operarse y que se aclare todo. Los documentos fueron llevados a la comisión de la Ley de Amnistía, aunque aparentemente no es candidato, se comprometieron en revisar su caso.

Su hija recuerda que su papá es un hombre muy caritativo, que ayuda a quien lo necesite, lo que lo hace un hombre conocido en la ciudad por su calidad humana.

Es un reconocido marino mercante que ha dado sus años de vida al trabajo honesto. Al momento de su arresto estaba poniendo todo en orden para operarse y retirarse para que sus hijos se encargaran de la empresa.

«Es primera vez que mi familia pasa por una situación así. En las noches no duermo, no como, pensando qué estará haciendo mi padre, cómo lo estarán tratando. Han sido días muy oscuros porque lo perdimos todo. A veces no tenemos ni cómo ir a visitarlo, pero hemos hecho todo lo posible por saber de él y que le llegue lo que necesita. Mi padre no es un delincuente, es un hombre trabajador que entregó su vida al trabajo. No merece ser acusado y señalado como lo están haciendo. En la cárcel hemos conocido gente de todos los estados y hemos hecho una hermandad para ayudarnos unos a otros. Los venezolanos somos así», dijo.