Danny Ocean: Creo que a todos los venezolanos les gustaría conocer a María Corina

Danny Ocean: Creo que a todos los venezolanos les gustaría conocer a María Corina

Danny Ocean, retratado en Madrid en noviembre de 2025.
Daniel de Jorge

 

Es martes por la mañana en el madrileño polígono de Suanzes donde se encuentra la redacción de EL PAÍS. Danny Ocean está en el aparcamiento junto a una furgoneta negra. A su alrededor, un séquito de hombres que le seguirá allá donde vaya. El cantante estuvo la noche anterior cenando jamón con su novia, la modelo dominicana Mar Bonnelly, y hoy tiene el gesto, el habla y el andar laxo. Dice que el peor día de jet lag es siempre el tercero. Tiene poca energía para responder preguntas, elegir ropa, hacerse fotos. Es un artista internacional. Ocean se quita las gafas de sol y aparecen unos ojos oscuros, de un marrón prácticamente negro, como si el iris y la pupila estuviesen fusionados, como si fueran los ojos de un extraterrestre. “Primero, la entrevista; luego, las fotos”, dice con firmeza.

Por: El País





Daniel Alejandro Morales Reyes (Caracas, 33 años) es cantante, productor y compositor. Es el artista venezolano más escuchado en el ámbito global. Ha colaborado con artistas de la talla de J Balvin, Karol G, Skrillex o Coldplay. Es abiertamente crítico con la situación política en Venezuela y fue el encargado de abrir la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado el pasado 10 de diciembre en Oslo. Por seguridad, la medalla —que posteriormente María Corina regalaría a Donald Trump— fue recogida por su hija Ana. El 5 y el 6 de febrero actuó con todas las entradas vendidas en el Movistar Arena de Madrid presentando su último disco, Babylon Club. La gira se extendió por otras capitales europeas, y agotó las localidades también en sus presentaciones en Ámsterdam y París. A pesar del frío invierno, Europa se llenó de su sonido tropical. El Babylon Club es el lugar al que uno va a bailar, aunque se esté triste.

El día antes de convertirse en una estrella mundial, Danny trabajaba en una pizzería en Miami. Era 13 de febrero de 2016 cuando el productor subió a YouTube un tema que sonaba a puro baile y que hablaba de su proceso migratorio, de tener que abandonar Venezuela, de dejar a una exnovia atrás. Su amigo el exfutbolista y, posteriormente, mánager Juan Pablo Galavis escuchó el tema, se lo envió a su novia, la modelo y presentadora Osmariel Villalobos, y ella publicó en su Instagram un vídeo en el que cantaba la canción de Ocean en el coche. Era el año de ‘Sorry’, de Justin Bieber, y de ‘La bicicleta’, de Shakira y Carlos Vives. El vídeo se hizo viral. ‘Me rehúso’ (así se llamaba el tema) comenzó a recibir millones de descargas, la gente quería escuchar más. “Mi vida cambió así”, chasquea los dedos.

Danny Ocean tiene el pelo liso, poca barba. Viste pantalones algo caídos. Está con el cuerpo recostado sobre el sofá de uno de los despachos de la redacción. “He visto a muchas personas llegar [a Estados Unidos] con cero, establecer una vida increíble y cumplir su sueño. Pero tienes que adaptarte al sistema”, comenta.

—¿En qué sentido?

—No puedes creer que puedes hacer las mismas cosas que hacías en tu país. En Estados Unidos no puedes beber en una plaza, por ejemplo. Tú tienes que aprender y ser humilde y caminar por el carril que tienes que andar. Como inmigrante te puedo decir que, si tú caminas por el carril y haces las cosas bien, te va a ir bien.

Ocean lleva toda una vida caminando por el carril, sobre todo, en la diáspora. Ser inmigrante vertebra su infancia y su discurso. Es hijo único de padres divorciados. “Pero no tengo ningún trauma”, aclara rápido. Su padre es el músico y productor Víctor Morales, fundador de la banda de los años ochenta Industria Nacional. Su madre trabajó durante años como diplomática en embajadas venezolanas de distintos países. En el pecho izquierdo lleva tatuada la firma de su padrino y socio de su padre, el compositor de bandas sonoras Miguel Ángel Fuster.

Estudió guitarra clásica en el conservatorio hasta que llegó al cuarto año y ahí lo dejó. No encajaba con su metodología. “Me dijeron que tenía que repetir cuarto de Teoría y Solfeo y dije no”, recuerda. A los ocho años se mudó junto a su madre a las islas de San Vicente y las Granadinas, en el Caribe. Allí pasó cuatro años. Después, trasladaron a su madre a Windhoek, la capital de Namibia, donde Ocean aprendió inglés y alemán. Estuvieron seis años, hasta que en 2001 volvieron a Venezuela. “Chávez había ingresado al poder, mandó cambiar de Gabinete y enviaron a mi mamá de vuelta”. Se graduó en Diseño Gráfico en la Universidad Nueva Esparta de Caracas. Comenzó a hacer beats, a producir sus propios temas, descubrió el autotune. Antes de entrar a clase, enviaba sus composiciones al programa de radio de Francisco “El Oso” Granados, uno de los popes de la música latina de este siglo, a través de Twitter. Un día, a las once de la noche, El Oso le respondió y le invitó al programa. En 2015 emigró a Miami, comenzó a trabajar en una pizzería, subió uno de sus temas a YouTube. Dejó de ser un inmigrante cualquiera.

—¿Cómo ve el tema de las redadas y deportaciones que está llevando a cabo el Gobierno de Trump?

—Bueno, ¿qué te puedo decir? Yo no opino de un país que no es mío. No soy americano, no me corresponde a mí hablar sobre eso. Pero creo que como inmigrante hay que ser sensato y saber por dónde vas a ir, por dónde vas a caminar y por dónde no vas a caminar.

En Estados Unidos, las batidas de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra inmigrantes están complicando los caminares de los residentes de origen extranjero. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, a principios de este año más de 600.000 inmigrantes han sido deportados y casi dos millones se han visto obligados a irse por “voluntad propia”. Ir a recoger a los niños al colegio o acudir a un concierto, también puede ser peligroso para una persona racializada. El Gobierno estadounidense amenazó con enviar a agentes del ICE al halftime show de Bad Bunny durante la Super Bowl. Danny Ocean, de momento, no hará gira por Estados Unidos, aunque sí hizo la fiesta de presentación de su último disco en Miami. A puerta cerrada. “Pusimos más filtro, pero no por nosotros, sino por la gente que iba a venir. Había un registro…, no era un evento público”, apunta el venezolano.

En este cuarto disco de estudio, Danny Ocean celebra una etapa más feliz. “Yo quería algo alegre, playero. Sabía que era un buen momento para publicar algo tropical”, comenta. Babylon Club es un álbum que salió de forma fácil. “Easy going”, dice. Está conformado por 14 temas y cuenta con las colaboraciones de artistas como Arcángel, Sech, Kenia Os, Louis BPM e incluso la española Aitana, que participa en el tema ‘Anoche’. “Nos conocemos desde hace tiempo y habíamos hablado de hacer algo”, apunta Ocean. “Ella me mandó el tema de su álbum [se refiere a ‘Hoy es tu cumpleaños’, tema del último disco de la catalana en el que él aparece], me gustó y me monté. Después yo le envié esta canción y a ella también le gustó. Fue muy fácil”.

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