
Como una «burla grotesca» calificó el dirigente político y burgomaestre de El Callao, Coromoto Lugo, el reciente ajuste de bonificaciones anunciado por el Ejecutivo Nacional.
Por lapatilla.com
Lugo denunció que, mientras la producción petrolera se recupera y los precios del crudo rozan los 100 dólares por barril, los trabajadores, jubilados y pensionados siguen sumergidos en la miseria con un salario mínimo congelado desde hace 4 años.
Lugo fue enfático al señalar que la política de bonificación del ingreso destruye las garantías logradas por la clase obrera a lo largo de décadas.
«Los trabajadores no quieren más bonos que no inciden en vacaciones, aguinaldos ni prestaciones. Lo que el pueblo exige es un salario justo y suficiente que esté acorde al costo de la canasta alimentaria», sentenció el dirigente.
Para el alcalde, los ajustes vía bonos de 30 dólares y 15 dólares representan una discriminación hacia los jubilados y una burla para el personal activo, alertando que ante el incremento del dólar oficial y la inflación, estos montos «se convertirán en nada en pocos días».
El dirigente cuestionó el destino de los ingresos nacionales provenientes del crudo y el oro, especialmente en el estado Bolívar.
“Nos preguntamos qué está pasando con el dinero que ingresa. ¿El Gobierno espera que estalle otra olla de corrupción como la de Pdvsa-Cripto para explicarle al país por qué no hay dinero para sueldos?”, fustigó, haciendo un llamado a las autoridades a abandonar la «guachafita» y practicar el humanismo que predican.
Contradicción económica
Lugo señaló que existe una preocupante contradicción entre el discurso oficial y la realidad fiscal. Destacó que hay un crecimiento petrolero con producción en ascenso, existe una inseguridad jurídica por la pérdida del valor de las prestaciones sociales y los ingresos masivos por venta de recursos no se traducen en bienestar para el «pueblo de a pie».
“Es inaceptable que el gran perjudicado sea el trabajador, recibiendo migajas mientras el costo de la canasta básica aumenta a ritmo vertiginoso», concluyó Lugo.
Advirtió que el desfase entre el salario de 130 bolívares y el costo de vida genera un descontento social que no se podrá contener con simples inyecciones de divisas.
