
Los ciudadanos de la capital andina se ven nuevamente sometidos a prolongadas horas sin servicio eléctrico durante el día, afectando severamente diversas zonas residenciales y comerciales de la ciudad.
Por LaPatilla.com
Desde hace algunas semanas, el racionamiento eléctrico sin previo aviso se ha hecho insostenible en varios sectores de la ciudad de Mérida.
La ausencia de un Plan de Administración de Cargas (PAC) oficial impide que los usuarios puedan priorizar sus actividades, especialmente en aquellos establecimientos cuya operatividad depende exclusivamente del suministro de energía.
Mientras tanto, los comerciantes que suben sus santamarías a primera hora de la mañana deben lidiar no solo con la oscuridad, sino también con las constantes fallas en la conectividad a internet, lo que paraliza el funcionamiento de los puntos de venta y complica el pago de servicios básicos.

Asimismo, debido a su ubicación en el casco central de la ciudad, diversas instituciones educativas y organismos públicos también se han visto afectados por la interrupción del servicio, alterando el ritmo administrativo y académico de la entidad.
Extraoficialmente, la inestabilidad del suministro obedece a una combinación de factores climáticos adversos y a la activación de un «plan preventivo de ahorro energético».
Sin embargo, hasta la fecha, ni el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica ni otros organismos regionales con competencia en la materia han hecho público el cronograma de cortes, dejando a la población en la incertidumbre total sobre la duración y frecuencia de las interrupciones.


