Delcy se blinda con aliados: El nuevo alto mando castrense que asumió tras la caída de Maduro

Delcy se blinda con aliados: El nuevo alto mando castrense que asumió tras la caída de Maduro

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El tablero militar venezolano sufrió una reconfiguración total este jueves 19 de marzo. Delcy Rodríguez ejecutó un recambio táctico en el alto mando castrense, en un movimiento que parece estar directamente subordinado al tutelaje impuesto por la actual administración estadounidense.

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Las designaciones podrían responder a la ejecución del plan de tres fases diseñado por Donald Trump para la transición en Venezuela. Esta directriz de Washington marcó el compás político de Rodríguez tras el colapso del antiguo esquema de poder durante la «Operación Resolución Absoluta» del pasado 3 de enero, la incursión táctica que culminó con la extracción de Nicolás Maduro.

La destitución de Vladimir Padrino López, tras más de una década de hegemonía ininterrumpida en el Ministerio de Defensa, representó un quiebre tectónico para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Su salida desmanteló la vieja estructura del madurismo y envió una orden directa a los cuarteles: la antigua era operativa ha sido liquidada y la supervivencia institucional ahora depende de la alineación total con la nueva hoja de ruta.

Para Delcy Rodríguez, esta maniobra es una táctica de supervivencia pura. Al posicionar al general Gustavo González López en el Fuerte Tiuna, un veterano del aparato de inteligencia y control interno, la sucesora de Maduro construyó un cortafuegos. Su objetivo es rodearse de un núcleo de lealtad absoluta y mano dura, capaz de detectar y neutralizar cualquier fisura, conspiración o traición dentro de las filas castrenses durante esta frágil etapa de transición.

En paralelo, la coordinación de las tropas quedó a cargo del mayor general Rafael Prieto Martínez. Al asumir la jefatura del Comando Estratégico Operacional (Ceofanb), secundado a partir de ahora por el mayor general Jesús Rafael Villamizar Gómez como segundo comandante, su directriz será reestructurar un mando táctico que quedó totalmente expuesto y vulnerado tras el asalto norteamericano de enero. A su vez, la vigilancia interna de los cuarteles recayó sobre el general Dilio Guillermo Rodríguez Díaz, designado como el nuevo Inspector General.

El despliegue territorial también experimentó relevos estratégicos en todos sus frentes para asegurar la cadena de mando. El mayor general Rubén Darío Belzares Escobar tomó el control absoluto del Ejército Bolivariano, mientras que la contención operativa de la Guardia Nacional Bolivariana quedó en manos del mayor general Juan Ernesto Sulbarán Quintero.

El control de los demás componentes fue transferido al mayor general Royman Hernández Briceño en la Aviación Militar, mientras que el almirante Jorge Agüero Montes asumió la supervisión de la Armada Nacional para vigilar los espacios marítimos. La configuración cerró con la designación del mayor general Nayade Lockiby Belmonte al frente de la Milicia Bolivariana.

El ascenso de González López al Ministerio de Defensa forzó la transferencia de sus operaciones de contrainteligencia. El mando de la Guardia de Honor Presidencial y la DGCIM recayó sobre Henry Navas y Germán Gómez, piezas tácticas que ahora operarán el anillo de seguridad de Rodríguez bajo el estricto monitoreo del plan estadounidense.

Para oficializar esta maniobra, Rodríguez exigió alineación total a sus filas. En el texto compartido en su canal de Telegram, pidió «el firme compromiso y lealtad patriota de garantizar la soberanía, la paz, estabilidad e integridad territorial». Finalmente, intentando proyectar cohesión interna, ordenó «trabajar incansablemente en la materialización de una Venezuela soberana, justa, solidaria».