
En un emotivo acto en homenaje a la labor de los trabajadores universitarios de la Universidad de Los Andes (ULA) en Mérida, el secretario general del Sindicato de Profesionales y Técnicos de la Universidad de los Andes (Siprula), Dionis Dávila, definió la permanencia de los agremiados en sus puestos de trabajo como un ejercicio de resiliencia ante la asfixia económica que padece el sector desde hace más de tres años.
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El evento no fue solo un acto protocolar. Mientras el secretario general daba su discurso, el ambiente se transformó en una clara acción de protesta para visibilizar la realidad que atraviesan no solo los trabajadores universitarios, sino los empleados públicos en general.
Desde las butacas, y luego en el escenario, los asistentes alzaron carteles y pancartas que daban testimonio de su realidad, con consignas como «Justicia y libertad, no más represión» y «Reivindicaciones salariales justas».
Durante su intervención, Dávila fue enfático al señalar que la asistencia de los profesionales y técnicos a las facultades y dependencias de la ULA trasciende la responsabilidad laboral para convertirse en una muestra de resistencia institucional a pesar de la dura situación que se atraviesan.
«Hoy no solo celebramos años de servicio, reconocemos la capacidad de adaptación y la entereza de un personal que, a pesar de una condición salarial paupérrima, sigue apostando por la universidad. Este es un acto de resiliencia, donde el compromiso con la academia supera las precariedades del entorno», afirmó el dirigente sindical.
El vocero principal del Siprula recordó que el gremio acumula más de 1.000 días sin percibir un ajuste salarial que responda a la realidad inflacionaria del país. En este sentido, calificó como «heroico» el esfuerzo de quienes deben costear de su propio bolsillo el traslado hacia sus centros de trabajo, enfrentando fallas en servicios públicos y una bonificación del ingreso que no se traduce en bienestar ni seguridad social real.
«Nuestros trabajadores están atravesando la crisis más severa en la historia de la educación superior en Venezuela. Es inaceptable que un profesional de alto nivel no cuente con los recursos mínimos para cubrir la canasta básica», finalizó.
