Nicolás Maduro y Cilia Flores ya llevan más de 80 días en prisión: así es la vida en el MDC de Brooklyn

Nicolás Maduro y Cilia Flores ya llevan más de 80 días en prisión: así es la vida en el MDC de Brooklyn

La policía de Nueva York monta guardia en una carretera bloqueada frente al Centro Metropolitano de Detención (MDC) en Brooklyn, el 5 de enero de 2026. Alexi J. Rosenfeld/Getty Images

 

Mientras se acerca la próxima audiencia judicial en Nueva York, el hijo de Nicolás Maduro proyecta una imagen optimista y desafiante sobre la vida de su padre y su esposa, Cilia Flores, tras las rejas. Sin embargo, personas con acceso a esa prisión, entrevistadas por CNN, dan cuenta de un panorama diferente.

Por CNN





El diputado Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, afirmó este lunes que su padre se mantiene “con mucho ánimo” y “mucha fuerza”, que incluso se ejercita a diario, y que podría reaparecer en corte “más delgado, más atlético”.

También se refirió a Flores como una “primera combatiente, firme y alerta” frente al proceso judicial que ambos enfrentan.

Pero dentro de la cárcel federal donde ambos permanecen detenidos, podría estarse desarrollando una realidad muy distinta.

Maduro y Flores, quienes se declararon inocentes tras ser trasladados a Nueva York en enero, enfrentan cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y corrupción. Ambos están recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

Días de aislamiento

El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, o MDC por sus siglas en inglés, ha sido criticado durante años por condiciones descritas como peligrosas e inhumanas.

Algunos abogados y detenidos hasta han llegado a describir el centro como un “infierno en la tierra” en medio de acusaciones de condiciones insalubres, inseguridad y aislamientos prolongados.

Para alguien como Maduro, la experiencia podría ser aún más restrictiva. Expertos señalan que figuras de alto perfil suelen ser mantenidas separadas de la población general, por razones de seguridad.

“Esperaría que su rutina sea de 23 horas al día en encierro”, explicó Cameron Lindsay, exdirector del centro. Eso implica confinamiento casi total en una celda, comidas entregadas por una ranura en la puerta, poco o ningún contacto con otros internos y recreación limitada, generalmente en solitario.

Aunque el Buró Federal de Prisiones (BOP) no confirmó en qué unidad específica se encuentra ni dio detalles sobre las condiciones de su detención, expertos y abogados coinciden en que personas de su perfil suelen estar recluidas probablemente en la Unidad de Vivienda Especial, conocida como SHU.

“Es el nivel más restrictivo dentro de la instalación”, explicó a CNN el abogado penalista y de derechos civiles Daniel McGuinness. Allí, los detenidos pasan casi todo el día solos en sus celdas y, cuando salen, lo hacen bajo estricta supervisión y con comunicación limitada, según reportes del Departamento de Justicia.

Aunque puede parecer un castigo, este tipo de confinamiento no siempre lo es, según los expertos consultados. De acuerdo con el BOP, en muchos casos se trata de detención administrativa, una medida no punitiva utilizada para proteger al detenido, al personal o al propio proceso judicial, aunque eso implique condiciones restrictivas y limitaciones significativas en su rutina diaria.

Separado de su esposa

A esto se suma otro factor clave: la distancia entre Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

En el MDC, hombres y mujeres se alojan en unidades completamente distintas, incluso si están casados. Además, en casos federales como este, los coacusados generalmente tienen prohibido comunicarse entre sí.

Según prácticas establecidas en el sistema federal, los tribunales pueden imponer órdenes de “no contacto” para evitar colusión, manipulación de testigos o interferencias en el proceso judicial.

Esto significa que, incluso dentro del mismo centro de detención, Maduro y Flores probablemente no pueden verse ni comunicarse directamente, más allá de posibles encuentros controlados en presencia de sus abogados.

Cualquier otro contacto con el exterior es posible, pero está limitado, monitoreado y sujeto a reglas estrictas. Las visitas deben ser preaprobadas, las llamadas son breves- y en condiciones más restrictivas pueden reducirse a una al mes- y no hay acceso libre a internet, de acuerdo con normas del sistema penitenciario federal.

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