El mundo se olvida de la guerra de Ucrania tras un mes de bombardeos en Irán - LaPatilla.com

El mundo se olvida de la guerra de Ucrania tras un mes de bombardeos en Irán

Residentes locales inspeccionan los daños en el lugar de un ataque ruso contra un edificio privado en Kiev, Ucrania, el 27 de diciembre de 2025, durante la invasión rusa. Al menos una persona murió y otras 27 resultaron heridas, incluidos dos niños, en Kiev como resultado de los ataques combinados rusos contra Ucrania durante la noche, utilizando unos 500 drones de choque y 40 misiles de diferentes tipos, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania. (Rusia, Ucrania, Kiev) EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO

 

En un solo mes de bombardeos en Irán, el mundo parece haberse olvidado de la guerra en Ucrania, donde las negociaciones de paz están estancadas y el ejército ruso aprovecha la confusión para lanzar su ofensiva primaveral.

Además, la guerra de drones se ha intensificado en la última semana, ya que Moscú realizó entre el 23 y el 24 de marzo su mayor ataque con drones desde el comienzo de la contienda al lanzar casi un millar de aparatos no tripulados.





Mientras, Kiev, que en febrero ganó más territorio del que perdió por primera vez desde mediados de 2024, ha logrado alcanzar en las últimas semanas varias refinerías, plantas, polígonos industriales y terminales portuarias en la retaguardia rusa.

Ofensiva primaveral rusa

Según el jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, la ofensiva primaveral rusa comenzó hace poco más de una semana, aprovechando el final del invierno y que la niebla dificulta la visibilidad de los drones ucranianos.

Los rusos habrían desplegado desde la pasada semana a decenas de miles de tropas mecanizadas a lo largo de todo el frente, en especial en el norte de Donetsk.

De hecho, el Ministerio de Defensa ruso informó sobre la toma de la localidad de Nikíforivka, que se encuentra a menos de 20 kilómetros de las plazas fuertes ucranianas de Sloviansk y Kramatorsk.

Sirski aseguró que el coste de la ofensiva ya ha supuesto para los rusos más de 11.000 bajas, por lo que, según Kiev, Moscú se plantearía enviar refuerzos desde la anexionada península de Crimea.

Por su parte, Rusia habría también intensificado los ataques en Zaporiyia, donde los ucranianos frustraron los planes enemigos de aproximarse a la capital regional al recuperar cerca de 500 kilómetros cuadrados coincidiendo con la ausencia de la red satelital Starlink.

A su vez, los rusos habrían cambiado de táctica al recurrir de nuevo a las brigadas mecanizadas en perjuicio de las infiltraciones de pequeñas unidades de infantería.

Irán lo cambia todo

Que la guerra en Irán cambió el paso a los tres implicados en las negociaciones de paz en Ucrania es algo en lo que concuerdan todos los analistas.

En particular, el periodista ruso Mijaíl Zigar aseguró en una columna en The New York Times que, de hecho, el presidente ruso, Vladímir Putin, parecía por primera vez dispuesto a negociar en serio en febrero.

El jefe del Kremlin se planteó sustituir entonces al emisario económico, Kiril Dmítriev, por el presidente de la sancionada petrolera Rosneft, Ígor Sechin.

Pero todo cambió con la operación de EE.UU. e Israel, el asesinato del ayatolá Alí Jameneí; el alza de los precios del petróleo por encima de los 100 dólares y el levantamiento parcial de las sanciones a las exportaciones de crudo ruso en tránsito.

«De repente, los problemas económicos que atormentaban a Rusia se desvanecieron», señaló.

En su opinión, el dilema que encara ahora Putin -optar por una desescalada o declarar una nueva movilización de reservistas- depende de si EE.UU. continúa la guerra en Irán.

Al respecto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó el jueves la teoría de que en febrero las opciones de arreglo eran mucho mayores que ahora.

«Esa es una elucubración totalmente falsa, que no se corresponde con la realidad», señaló en rueda de prensa.

Negociaciones estancadas indefinidamente

Sea como sea, la realidad es que, a día de hoy, las negociaciones están estancadas. La última ronda tuvo lugar el 18 de febrero en Ginebra.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, admitió desde el principio que tenía «malas sensaciones» sobre cómo repercutiría en el proceso de paz el conflicto en torno a Irán. Y sus malos augurios se cumplieron.

«Putin querrá una larga guerra. Para Putin, una guerra prolongada en Irán es un plus», afirmó y destacó que Kiev carece de misiles Patriot porque todos se envían ahora a Oriente Medio.

El Kremlin insiste en que no ha perdido el interés en negociar una paz, pero se encuentra cómodo en la actual situación. «Dijimos en varias ocasiones que asuntos como el territorial son el centro del debate. Respecto a ellos no hubo avance alguno. Sigue sin haberlo. Pero esto no significa que Rusia pierda interés en las negociaciones. Por el contrario, seguimos abiertos», comentó Peskov.

El propio presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró esta semana que le gustaría que Putin y Zelenski se sentarán juntos «para llegar a un acuerdo» y que «estamos más cerca» de un arreglo, aunque a renglón seguido admitió: «Pero llevo un tiempo diciendo eso».

Por su parte, Dmítriev destacó que Zelenski parece haber entendido «por fin» el hecho de «que Estados Unidos solo proporcionará garantías de seguridad a Ucrania si esta se retira completamente del Donbás». EFE