Gustavo Tovar-Arroyo: Irán y Venezuela: el teatro del silencio (3ª parte) - LaPatilla.com

Gustavo Tovar-Arroyo: Irán y Venezuela: el teatro del silencio (3ª parte)

 
La sangre olvidada
Irán arde en sus hogares, no sólo en las pantallas del mundo. Arde en silencio, como arden los cuerpos cuando la historia decide no mirarlos. Jóvenes colgados de grúas, mujeres sentenciadas por un mechón de cabello, estudiantes desaparecidos por pensar. Décadas de represión convertidas en rutina. La sangre ha corrido tanto que ha dejado de importar. Y lo más atroz no es la muerte: es la costumbre de matar sin represalia. Decenas de miles de muertos a manos de la tiranía iraní y nadie protesta, nadie.
La izquierda demanda “soberanía nacional”, pero calla ante el horror mortal y sistemático de la teocracia iraní. Nadie marcha contra ellos. Nadie los menciona. El silencio es su forma de complicidad.
La izquierda no sólo es cómplice, ignora la muerte de la juventud iraní porque en el fondo desea que se repita.
La “revolución” iraní devoradora de hijos
Desde 1979, la revolución iraní prometió redención, pero entregó miedo, o mejor, organizó las diferentes capas del miedo. Lo que comenzó como una revuelta contra el autoritarismo terminó en una teocracia que lo terminó perfeccionando y divinizando (al autoritarismo). Generaciones enteras han crecido bajo la vigilancia, la censura y el castigo “ejemplar” de los Ayatolás. Cada intento de libertad ha sido respondido con balas, cárceles y horcas. La antigua Persia ha ardido por los delirios de unos febriles alienados que llegaron al poder para eternizarse.
Decenas de miles ejecutados, encarcelados y torturados. La izquierda voltea el rostro mientras sus amigos “revolucionarios” se devoran a sus hijos. Lo llaman “autodeterminación de los pueblos”.
El anonimato es la tumba perfecta del tirano socialista, por eso España calla, también Brasil y Nicaragua.
Palestina sí; Irán y Venezuela no
Mientras miles gritan por Palestina, el régimen iraní asesina a decenas de miles de su propio pueblo en nombre de esa misma causa. La bandera se convierte en un escudo de cinismo. La consigna es la coartada. Y así, bajo el ruido de una indignación legítima pero instrumentalizada (la palestina), se oculta una represión brutal que nadie quiere mirar de frente (la iraní). En Venezuela fue igual, mientras el régimen chavista asesinaba, torturaba y encarcelaba venezolanos, el mundo calló vergonzosamente (ni hablar de la Corte Penal Internacional). Doble moral inaceptable. 
La izquierda siempre responde con “indignación” selectiva. Vi a muchos activistas de oposición venezolanos defender la causa Palestina mientras callaban los horrores al pueblo israelí o iraní. 
Convirtieron la protesta es un espectáculo de asalariados. No hay activistas, hay bufones. No saben qué defienden. 
El tiempo feroz e indomable
En el juicio a Maduro había asalariados gringos que no tenían ni idea de lo que hacían ahí. Son protestadores de oficio, les pagan para hacer bulto. Lloran cuando les conviene, se indignan cuando es cómodo, marchan si hay cámaras. Maduro es un asesino, poco les importa. Lo mismo con Irán que ha sido una tragedia constante, prolongada, documentada e ignorada. Los Ayatolás quieren una bomba nuclear para acabar con EE.UU; los bufones los apoyan. Crazy!
Toda tiranía cree haber domesticado al tiempo, pero el tiempo es feroz e indomable. Irán caerá, igual que caerá el chavismo en Venezuela. Son arquitecturas criminales, el tiempo las pisará.
Cuando caigan, no sólo serán juzgados los verdugos, sino también los silencios, las omisiones, las cobardías elegantes. Todos.
El final y el principio
La historia pasa factura y el experimento dañino con el que el panarabismo impuso el socialismo en Venezuela también se pagará caro. Hicieron tanto, tantísimo daño. Nasser, el siglo pasado, financió, infiltró y articuló el socialismo árabe en Venezuela, con el chavismo la convirtió en su espejo terrorista. Dos regímenes unidos –Irán y Venezuela– con una misma lógica (terrorista): controlar, silenciar, esclavizar, perpetuarse. Un enemigo común: Estados Unidos. Encontraron aliados: el narcotráfico y la corrupción. 
El daño está hecho, arruinaron a sus naciones. Los pueblos de Venezuela e Irán despertarán y se reiventarán. Cada crimen, cada abuso, será recordado. No habrá venganza, habrá justicia.
Irán vive su final. El chavismo también lo vivirá. Y cada uno de nosotros tendrá que deslastrarse de ese horror y vivir su principio.
El primer paso es la conciencia de lo sufrido…
(Continuará…)
Gustavo Tovar-Arroyo   @tovarr