Julio César Arreaza B: Los obstaculizadores no sirven para estabilizar - LaPatilla.com

Julio César Arreaza B: Los obstaculizadores no sirven para estabilizar

Quien no vive para servir, no sirve para vivir. Este principio aplica al oficio de la política, cuando se ejerce con verdadera y auténtica vocación y entrega. La grandeza en la acción, el desprendimiento, el sacrificio personal y la atención constante en el bien común son los ejes de su actuación pública.

La designación del nuevo ministro de la Defensa y del jefe de la Dgcim es una bofetada a la nación venezolana, que ha visto y padecido las desapariciones forzosas, torturas, tratos crueles e inhumanos y la muerte de inocentes a manos de esta cadena de mando. Son muchos los testimonios, como la ignominia de la vil tortura y asesinato del concejal Fernando Albán, quien dedicó su vida a la promoción humana de los más desprotegidos. Estos nombramientos, junto con el del primo de Chávez para Citgo son inaceptables e indecentes; dejan un amargo sabor y merecen el repudio general.





No es confiable la transición con esos sujetos y con 500 presos políticos en las mazmorras del régimen. Difícil trabajar y recomponer con semejante estructura criminal y el cártel intacto. No aportan nada nuevo; por el contrario, la mafia gana tiempo. Se mantiene la impunidad.

El tiempo de Estados Unidos no es el mismo que el nuestro. El pueblo va por un camino distinto. Nos identificamos con el movimiento MAGA en su énfasis en rescatar la libertad y la democracia.

El otrora presidente ilegítimo y usurpador, Maduro -no reconocido-, está siendo enjuiciado y acusado por narcoterrorismo, particularmente por inundar a Estados Unidos con drogas para envilecer a su juventud, utilizando como escudo al Estado venezolano.

El régimen que dejó instaurado, igualmente ilegítimo, está caracterizado por el crimen y la violencia, así como por sus claros lazos con las FARC y Hezbolá.

Resulta inadmisible que esa manga de maleantes conduzca la transición, cuando su único interés es ganar tiempo como lo ha hecho siempre.

La política que corresponde es la de máxima presión. No entendemos una transición sin la libertad de la totalidad de los presos políticos. Los venezolanos no dejaremos de presionar ni de empujar hacia eso.

No hay cambio ni expectativa alguna con la gente que destruyó al país y que aún permanece en el ejercicio del poder; evidentemente carecen de disposición y capacidad. Es inaceptable y confuso trabajar con esa estructura criminal.

Ante la desinstitucionalización, el claro mandato popular exige una orden ejecutiva para la designación de cinco rectores independientes y calificados del ente electoral, así como comenzar a sanear y depurar el registro electoral. No es difícil encontrar cinco venezolanos ejemplares de consenso. Esto lo aprueba la nación democrática y constituye su claro mandato, derivado de su amplia participación en las últimas consultas electorales. Corresponde dotar a este ente de los recursos necesarios para el logro de su misión y librarlo del asedio político de los intereses creados. No es necesaria la participación de la esperpéntica e ilegítima Asamblea Nacional. No se debe perder más tiempo. Con el actual CNE no se pueden realizar elecciones para luego robárselas y perpetuarse en el poder.

Tampoco caben los subterfugios de las faltas temporales o absolutas, ante el desastre administrativo e inexistencia de instituciones decentes para convocar elecciones.

De igual forma, es tiempo de designar una comisión judicial calificada y respetable que vaya nombrando nuevos jueces, en sustitución de la parranda de malhechores infiltrados que incurre en denegación de justicia y que carece de credenciales para el ejercicio de tan delicada función. Ya contamos con un TSJ legítimo, que hoy se encuentra en el exilio.

Se sugiere también poner en marcha el excelente plan de formación ciudadana, elaborado por un venezolano de excepción, como Gustavo Coronel. Proponerle a él mismo que plantee una especie de plan de emergencia moral. Luego, con la restauración de la democracia, este podrá  afinarse e institucionalizarse como es  debido.

Todas estas proposiciones cuentan con el altísimo respaldo de la mayoría.

No queremos seguir viviendo la infamia del chavismo y deseamos que se desmantele cuanto antes el cártel que hoy perdura en el poder.

¡Libertad plena para los presos políticos!