Luis Barragán: El daño laboral y Calderón Berti - LaPatilla.com

Luis Barragán: El daño laboral y Calderón Berti

Puede decirse, protesta y media en las calles de la ciudad capital ha prendido en reclamo del aumento general de sueldos y salarios. Quince días atrás, la primera actividad consistió en una modesta concentración en la Plaza Morelos, saboteada por una inmensa tarima oficialista de estridentes equipos de sonido en la avenida México que no impidieron que un grupo de reclamantes partiera y llegase a las inmediaciones del Capitolio Federal; y, recientemente, otro grupo semejante de peticionarios quisieron reeditar la escena, amedrentados y disueltos tranquilamente por la policía y los colectivos motorizados.

Obviamente, la situación no habla precisamente del inicio de una transición, revelando la falta de coordinación de las fuerzas sociales y políticas para demandar mejoras al gobierno que esperará a finales de abril para anunciar la elevación insignificante de los consabidos bonos. Y es, faltando poco, no se evidencia la existencia y ampliación de un debate en una materia necesaria de contextualizar en términos sociales y económicos.





Dicho en anteriores ocasiones, somos partidarios del reconocimiento del daño laboral en Venezuela, con la consiguiente reparación social e indemnización económica de los trabajadores, en lugar del exclusivo e inmediato aumento salarial. No habrá mejor oportunidad que los ingresos extraordinarios del petróleo para generar las palancas indispensables a objeto de saldar la colosal deuda con las cajas de ahorro del sector público y reactivar el crédito, lograr la participación accionaria de los trabajadores en las empresas a reprivatizar gracias un modelo económico alternativo, entre otros varios ejemplos.

Grata sorpresa la de esta semana, cuando la periodista Goizeder Azúa entrevistó al reconocido experto petrolero Humberto Calderón Berti (https://www.youtube.com/watch?v=GnMaATCDzII), quien hizo un responsable señalamiento en torno a la situación de los miles de empleados de PDVSA otrora despedidos por Hugo Chávez y esbozó al mismo tiempo – entusiasta – una solución necesaria. Por una parte, con sentido realista, señaló que no habrá los recursos indispensables a corto plazo para resarcir a la asombrosa cantidad de personas que el barinés botó de la industria con un par de prepotentes pitazos televisivos; y, por otra, planteó la posibilidad de que los venezolanos que se encuentran en el exterior, ingenieros que trabajan en el área petrolera en diferentes latitudes, así como los obreros calificados, regresen a nuestro país ya no como empleados, sino como empresarios privados capaces de motorizar la industria en todos sus ámbitos.

Nadie pretende afirmar que el exministro Calderón Berti expresamente está de acuerdo con la tesis del daño laboral, aunque luce obvio que coincide implícitamente. Significa la inversión de ahorros y la reinserción en el proceso productivo de aquellos que no sólo despidieron de PDVSA, sino que perdieron oportunidades laborales, justos salarios, la debida actualización, etc.