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Hablan de estabilidad. Prometen recuperación.
Ensayan discursos maquillados para convencer al país de que lo peor ya pasó.
Pero es falso. En Venezuela no puede haber estabilidad mientras el mismo sistema que destruyó la nación siga en el poder. Pretender lo contrario es vender humo sobre las ruinas.
El chavismo no es un accidente ni una etapa superada. Es un modelo que arrasó con la economía, pulverizó el salario, destruyó la institucionalidad y convirtió al Estado en una maquinaria de control y saqueo.
Con Delcy Rodríguez en el poder ese modelo sigue allí, intacto en su esencia, aunque intente disfrazarse de “normalidad”.
No hay estabilidad en un país donde la gente apenas sobrevive. No hay recuperación donde no hay reglas. No hay futuro donde el poder no cambia. No hay libertad donde el clan de los Rodríguez sigue reprimiendo.
La única posibilidad real de levantar a Venezuela pasa por cerrar definitivamente el ciclo del chavismo. Todo lo demás es simulación.
El país no necesita parches, necesita una ruptura. No necesita acuerdos de conveniencia, necesita decisiones históricas. Y esa decisión tiene nombre y ruta clara…una transición real.
Primero para desmontar el régimen que mantiene secuestrado al país.
Eso se logra estableciendo un gobierno provisional, integrado por gente capaz, sin complicidades, que actúe con sentido de urgencia nacional.
Segundo para convocar elecciones libres, verificables y sin trampas, hay que nombrar un nuevo CNE para que el pueblo decida de verdad. Ese es el camino. No hay otro.
Cualquier intento de “cohabitación”, de “adaptación progresiva” o de “estabilidad negociada” con quienes destruyeron a Venezuela no es una solución, es una condena a repetir la misma tragedia.
La recuperación que prometen es una ilusión. Porque sin cambio político no hay confianza. Y sin confianza no hay inversión, ni empleo, ni crecimiento.
Venezuela no se levanta con discursos ni propaganda. Se levanta con decisiones. Y la primera es terminar de una vez por todas con el sistema chavista que la hundió.
El país no necesita administradores del desastre. Necesita liderazgo, como el de María Corina Machado, para cambiarlo todo. Porque la estabilidad verdadera no nace del miedo ni del control. Nace de la libertad.
Sin mas que agregar, nos leemos la próxima semana.

