
Cuando Donald Trump fue elegido por primera vez en 2016, Ellen Robillard, residente del estado de Nueva York, consideró brevemente la posibilidad de obtener la ciudadanía canadiense. Al fin y al cabo, su madre había nacido en Nueva Escocia.
Por CNN
Como demócrata, Robillard se sintió desolada ante los resultados electorales, pero abandonó la idea tras darse cuenta de que su hijo pequeño no cumpliría los requisitos para obtener la ciudadanía en virtud de una ley que impedía a los canadienses nacidos en el extranjero transmitir su ciudadanía a sus hijos si estos también habían nacido fuera de Canadá.
Sin embargo, en 2023 los tribunales canadienses declararon inconstitucional dicha ley, y los cambios en los criterios de elegibilidad entraron en vigor en diciembre, abriendo repentinamente una vía hacia la ciudadanía canadiense para muchos estadounidenses en un momento de agitación política, violencia e incertidumbre en Estados Unidos.
Robillard, de 52 años, ahora está tramitando la ciudadanía para ella y su hijo, dado que la norma de la “primera generación” ha sido derogada.
Desde que se ampliaron los criterios de ciudadanía con la aprobación del Proyecto de Ley C-3 de la Ley de Ciudadanía de Canadá, millones de estadounidenses han pasado a ser elegibles para solicitar la ciudadanía canadiense. Esta enmienda revierte el límite de la “primera generación” impuesto por el gobierno conservador de Canadá en 2009.
Como líder de su comité demócrata local en un suburbio de Rochester, Nueva York, Robillard teme que, si la violencia política se intensifica, ella pueda convertirse en un blanco.
Robillard es una activista vocal en su localidad de 3.000 habitantes. Ha recibido amenazas veladas en las redes sociales e, incluso, la siguieron hasta su casa en una ocasión tras participar en una protesta.
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