
Nuestro país en la coyuntura actual no es ni República ni Bolivariana, es simplemente Venezuela, territorio, población, lengua y cultura. Desde el punto de vista político es un Estado Tutorado de USA.
La República de Venezuela fundada en 1830 tiene esa nueva identidad. Lo anterior tiene múltiples y trascendentes implicaciones entre ellas, que lo que ocurra de ahora en adelante será responsabilidad de USA y no de los venezolanos por lo menos, hasta que podamos elegir un gobierno de forma independiente.
De esta forma Venezuela se une al grupo de países protegidos (protectorados de facto o tutelados) por Norteamérica, entre los que recientemente se encontraron: Irak (2003-2011), Afganistán (2001-2021), Bosnia y Herzegovina (1995–presente, indirecto), Kosovo (1999 al presente), Haití (1994–1995 y 2004–2017, con influencia estructural).
Bueno es destacar que el imperio del norte ha fracasado, reiteradamente, en su papel imperial o colonial, en especial en Afganistán. Sin embargo, la situación de Venezuela es diferente, ya que no es un país que esté en medio de una guerra civil, no tenemos fracciones talibanes, ni al-qaedas, ni kurdos, ni Isis, ni grupos islamistas. Además, una buena parte de la población ha recibido esta nueva situación con beneplácito porque abre, después de 25 años, una posibilidad para avanzar, luego del retraso y estancamiento vivido a partir del coloniaje o tutorage cubano, soviético, etc.
¿Qué va a pasar? No sabemos, hablar del futuro se los dejamos a los economistas, los astrólogos, el I Chin y los videntes.
¿Qué sucede en el presente? La opción de Trump ha sido privilegiar la estabilidad, frente a una posible anarquía, gobernando con la que hasta ayer denominó el gobierno del Cartel de los Soles, encabezado por el dúo Delsy – Diosdado. Mientras que los ganadores de las elecciones, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, quedaron relegados por lo menos en esta primera fase.
Bajo el tutelaje se aprobó una nueva ley de Hidrocarburos (made in Texas) en la Asamblea Nacional, sin discusión. Esta igualmente por aprobarse una nueva Ley de Minas. Le otorgaron a dedo a la canadiense Gold Reserve Ltd. la licencia para seguir sus operaciones. Aquí queda claro el interés norteamericano, los recursos naturales de Venezuela. Esto se explica que en política nadie trabaja (tumbar gobiernos) para que lo usufructúen otros.
Por otra parte, liberaron 500 presos políticos de un poco más de los 950 encarcelados. Permitieron la libertad de movimiento a otros tantos que estaban en la clandestinidad. La Guardia Nacional no limitó la acción de unas nuevas manifestaciones de la población que exigía mejoras laborales. Vente Venezuela abrio nuevamente su cede en Caracas. Ha habido algunos conatos, muy tímidos, de libertad de expresión. Se cuenta con un “nuevo” Alto Mando Militar, aunque reciclado, está devolviendo a los militares a los cuarteles y sacándolos de la administración pública, así como terminando con las consignas socialistas. Vino al país una Misión Bicameral del Congreso Norteamericano, lo cual es importante, porque asegura que el seguimiento de la situación nacional estará en manos más amplias, que en la del Ejecutivo.
Los venezolanos de a pie, ven los cambios algo lentos y es comprensible su angustia considerando la última década de penalidades, aunque entienden que una transición hacia lo positivo, tarde tiempo. Nadie parece estar claro en cuál es la dirección que se está tomando, hay esperanza mezclada con justificadas dudas.
En la situación económica actual no ha cambiado, pero creo que debemos darle el beneficio de la duda al gobierno de Trump para que pueda cumplir su agenda de tres fases y nos enrumbe hacia una significativa mejora.
Por otra parte, de acuerdo con la experiencia, la situación que vivimos de tutelaje se mantendrá, lamentablemente, por mucho tiempo.
Gerardo Lucas. Https.//gerardolucas.wordpress.com
