"Nos tienen como pelotica de ping pong": Vecinos de Santa Inés en Valencia piden reparación de boca de visita - LaPatilla.com

“Nos tienen como pelotica de ping pong”: Vecinos de Santa Inés en Valencia piden reparación de boca de visita

Los vecinos del sector 4 de Santa Inés, en la parroquia Rafael Urdaneta de Valencia, están cada vez más convencidos de que las autoridades los han abandonado. La comunidad suma dos años implorando la reparación de una boca de visita por donde se desbordan las aguas servidas, pero la única respuesta oficial ha sido el silencio.

Por lapatilla.com





Elizabeth Díaz, habitante del sector, detalló con preocupación que el problema afecta directamente a unas 20 familias de la calle 2, mientras que otras 70 familias se ven perjudicadas de forma indirecta. A pesar de haber solicitado soluciones a la alcaldía de Valencia, la gobernación de Carabobo, incluso a través de la línea VenApp, ninguna puerta se ha abierto.

“No hemos recibido ayuda de nadie. Nos rebotan de un lado a otro; vienen, revisan, se van sin hacer nada y nos tienen como una pelotica de ping pong”, denunció por su parte Deira Coromoto Farfán.

Agregó que todo empezó hace 4 años cuando las mismas autoridades realizaron un desvío de la tubería de aguas residuales. Las consecuencias salieron a flote dos años después, cuando el líquido putrefacto comenzó a estancarse y a correr libremente por la calle.

Para Deira Coromoto, ese momento significó el inicio de una pesadilla interminable para su familia, especialmente para su madre, Felícita Servet, una señora de 72 años con esquizofrenia que ha sufrido varios accidentes cardiovasculares (ACV) y requiere cuidados especiales.

“Es agotador lo que estamos viviendo aquí. Mi mamá está encamada y es muy vulnerable a esos olores y a los zancudos. El riesgo de enfermarnos lo corremos todos: aquí hay personas con discapacidad, muchos niños y adultos mayores”, comentó.

Cloacas en climas extremos

A su juicio, los lunes y jueves son los peores días para vivir en la calle 2 del sector 4 de Santa Inés: llega el agua limpia y termina contaminándose en el pavimento al mezclarse con las aguas negras.

El clima tampoco da tregua. “Si está haciendo mucho calor casi no se puede respirar y tengo que apagarle el aire acondicionado a mi mamá, porque entra un vapor podrido insoportable. Si llueve, se inunda toda la calle y se alborota el hedor”.

Uno de sus mayores miedos es que el agua podrida inunde su casa después de un fuerte chaparrón. “Aquí los desagües también están obstruidos y por eso se pone horrible cuando llueve. Hay vecinos a los que sí se les ha metido el agua”, precisó.

Ante tanta desidia y abandono gubernamental, a Farfán le han entrado ganas de salir corriendo de Santa Inés.

Se pregunta cómo sería para sus pulmones respirar aire limpio, cómo sería caminar sin miedo a enfermarse, dormir sin plagas, sentirse a salvo en propio hogar.

Pero la fantasía termina cuando recuerda que el precio de las viviendas está por las nubes y los salarios por los suelos. “Si lo que valiera mi casita me alcanzara para vender y comprar en otro lado, ya me hubiese ido”, puntualizó.