Se obsesionó con una serie sobre un asesino, armó un plan para imitarlo y acabó preso por un cuaderno

Se obsesionó con una serie sobre un asesino, armó un plan para imitarlo y acabó preso por un cuaderno

Foto: The Globe And Mail

 

Durante meses, nadie sospechó que detrás de la apariencia de una persona “tranquila” y perfil bajo como Mark Twitchell se escondía una obsesión peligrosa. Era un joven canadiense con aspiraciones artísticas, fanático del cine y decidido a encontrar su camino como director. Pero en paralelo, desarrollaba una fijación cada vez más intensa con la serie Dexter, protagonizada por un asesino serial que llevaba una doble vida: forense de día, homicida meticuloso de noche.

Por: TN





Lo que comenzó como una admiración por la narrativa y el personaje interpretado por el actor Michael C. Hall fue mutando en algo más oscuro. Twitchell no solo consumía la serie, sino que estudiaba sus detalles: los métodos, la planificación, la frialdad. En su mente, la ficción empezó a mezclarse con la realidad. Y pronto decidió que no quería limitarse a mirar: quería experimentar.

Antes de convertirse en protagonista de uno de los casos más perturbadores de Canadá, Mark Twitchell era visto como un joven común, aunque con aspiraciones poco convencionales. Nació en ese mismo país y desde chico mostró un interés particular por el cine, la ciencia ficción y las historias oscuras. Su sueño era convertirse en director y hacer sus propias películas, por lo que dedicaba gran parte de su tiempo a escribir guiones, filmar escenas y desarrollar proyectos audiovisuales de bajo presupuesto.

Entre sus trabajos más conocidos, se encontraba una parodia del universo de Star Wars, donde combinaba humor con acción. También participaba activamente en comunidades online y foros vinculados al cine y la cultura pop, donde compartía sus producciones y buscaba reconocimiento.

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