
Bajo el cielo de Maracaibo, la devoción se hizo sentir este Jueves Santo. Centenares de feligreses se congregaron en el casco central, zona que alberga las iglesias más emblemáticas de la ciudad, para cumplir con la tradicional visita a los siete templos.
Por LaPatilla.com
El recorrido de este año se transformó en un eco espiritual de las «Siete Palabras» que Jesús pronunció en la Cruz.
Para Josefina Álvarez, marabina de fe inquebrantable, esta actividad no es solo una rutina, sino un legado familiar.
Mientras caminaba hacia la Basílica, recordaba con emoción cómo su padre la llevaba de la mano desde que era niña.
Éste año, su caminata tuvo un matiz profundo: la oración por Venezuela. Al igual que en la frase “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, Josefina busca en su fe la fuerza para trascender las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país y así seguir adelante.
Con la humildad de quien vive el día a día, confesó que, aunque la mengua continúa y las cargas económicas son pesadas, su esperanza permanece.

Para su estación de fe, eligió visitar la iglesia La Milagrosa, la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la Catedral, Santa Bárbara, Santa Lucía, La Consolación y la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.
Durante la caminata, entre cantos y oraciones de los fieles, las frases de Cristo resonaban en el ambiente: desde el anhelo de paz (“Hoy estarás conmigo en el paraíso”) hasta el cansancio humano de un pueblo que, como Jesús al decir “Tengo sed”, clama por justicia y progreso.
«Estoy en la casa celestial de los zulianos, la Basílica, pidiendo amor y bienestar. En este momento de transición dura, mi fe sigue» expresó Álvarez, quien a pesar de sentir el peso de los tiempos, no se siente desamparada, alejando de su mente aquel amargo grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.
Finalmente, Álvarez resaltó que la ciudad contó con el despliegue de seguridad y prevención de los organismos, lo que permitió que su jornada religiosa cerrara en un ambiente de total paz y resguardo.





