
Lo que debía ser una jornada de encuentro democrático, el jueves pasado, en el municipio José Antonio Páez, terminó bajo una grave denuncia de inseguridad y violencia política.
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El equipo de Vente Apure, encabezado por la coordinadora estadal Nahir Mota, fue víctima de una serie de ataques que escalaron de la intimidación verbal al sabotaje físico criminal.
El desarrollo de los hechos
La asamblea ciudadana transcurría entre el entusiasmo de los vecinos y el asedio de grupos enviados por el régimen con el fin de boicotear la movilización. Sin embargo, la tensión alcanzó un nivel crítico al finalizar el evento.
Al disponerse a abandonar el lugar, el equipo técnico detectó una anomalía grave en su vehículo de transporte: los espárragos de las ruedas de la camioneta habían sido aflojados intencionalmente.
Este acto de manipulación mecánica representa un peligro mortal, diseñado para provocar un accidente una vez el vehículo alcanzara velocidad en carretera.

«No hay asamblea donde no intenten amedrentarnos, pero poner en riesgo nuestras vidas de esta forma es un acto criminal. Es un atentado directo contra quienes trabajamos por la libertad», denunciaron voceros de la organización tras poner a salvo a los integrantes de la comitiva.
A pesar del hostigamiento constante y de este último intento de sabotaje que pudo tener consecuencias fatales, el liderazgo de Vente Apure ratificó que no abandonarán las calles.
La organización señaló que este tipo de acciones solo confirman la debilidad de quienes intentan detener el avance de la ruta democrática mediante el miedo.

