
Un aumento de infecciones por Shigella resistentes a los principales antibióticos en Estados Unidos ha generado alerta entre autoridades de salud pública, que identificaron el fenómeno como una amenaza por la ausencia de tratamientos orales aprobados y la rápida propagación local. El incremento afecta principalmente a adultos de mediana edad y a personas inmunocomprometidas, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), según datos oficiales publicados en abril de 2026.
Por Infobae
El informe del CDC, divulgado en su Morbidity and Mortality Weekly Report el 9 de abril, detalla que la incidencia de infecciones por Shigella extensamente resistente a los medicamentos (XDR) se multiplicó desde 2011, alcanzando el 8,5% de los casos analizados en 2023. La entidad advierte que la bacteria no responde a los cinco antibióticos orales más habituales, lo que reduce drásticamente las opciones terapéuticas y complica el abordaje clínico. Esta información fue confirmada por el medio estadounidense USA Today, que cita el informe federal y subraya el carácter de amenaza sanitaria que representa la propagación de estas cepas.
Históricamente, la shigelosis afectaba con mayor frecuencia a niños pequeños en Estados Unidos. Según el análisis del CDC, en el periodo 2016-2023 se observa un cambio hacia adultos no hispanos de raza blanca, con predominancia en hombres y fuerte vinculación con pacientes que viven con VIH. El patrón actual de transmisión es local, sin relación sustancial con viajes internacionales, de acuerdo con el CDC.
¿Qué es la bacteria Shigella y cuáles son sus formas de transmisión en Estados Unidos?
Shigella es una bacteria gram negativa que provoca shigelosis, una infección intestinal caracterizada por diarrea, fiebre y dolor abdominal. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), cada año se registran unos 450.000 casos en Estados Unidos. La transmisión se produce principalmente por vía fecal-oral, a través de contacto directo con heces infectadas, superficies contaminadas, alimentos o agua en mal estado. El organismo federal subraya que la bacteria puede propagarse durante el cambio de pañales, en prácticas sexuales o mediante el consumo de productos crudos.
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