William Anseume: Las universidades son más que sueldos - LaPatilla.com

William Anseume: Las universidades son más que sueldos

Indudablemente, ¿cómo decir que no, si es altamente razonable?, el sueldo que hemos perdido como concepto y realidad incide en todos los trabajadores y el trabajo, pero también ha incidido significativamente en la migración venezolana. Es un problema clave para todo el proceso laboral en nuestro país.

Para los universitarios, especialmente, ha significado la desaparición del sueldo, sustituido por los bonos igualadores, la pérdida de la trayectoria, de la significación de los ascensos, de la experiencia, del talento, de la gratificación por la superación, del conocimiento, en fin: del mérito. Percibir como remuneración, después de tantos años de formación, experiencia y entrega lo mismo que quien recién ingresa o más, o menos -peor- que quien no estudió y carece de tiempo acumulado, de la sapiencia indispensable para desempeñar bien su labor es, sencillamente, una humillación a todos los trabajadores. En estos días nos enteramos que la empresa de limpieza de nuestra universidad cancela además un monto semanal a sus obreros muy superior, infinitamente superior, al de un profesor titular. ¿No es de locos?





Pero la precaria o nula situación laboral no es el eje central de la academia ni lo puede ser de los gremios que la representan. Porque la universidad es un todo, además vinculada a la sociedad y su desarrollo. Con esto no quiero decir, faltaría más, que no hay que luchar gremialmente por los derechos laborales y humanos vinculados al trabajo, digo que no puede quedar fuera nada en la lucha gremial. Sin presupuesto, ya vemos, se imposibilita el desempeño de la institución universitaria. Sin infraestructura adecuada, ni hablar. Sin autoridades orientadoras y representativas de su comunidad, imposible. Sin condiciones laborales óptimas se frena todo. Sin estudiantes dispuestos a contribuir de la mejor manera con su formación y su institución, no se puede. Sin interrelación con la sociedad y la política no se avanza.

Las universidades están obligadas a una constante transformación y adaptación a los cambios tanto políticos y sociales como conceptuales. De allí que ese aferrarse de algunos a la universidad presencial, del pizarrón y la tiza represente el anquilosamiento y lo caduco. ¿Debemos luchar por sueldos? Sí, desde luego, si no ¿como vivimos confortablemente para continuar los estudios y la exploración? Es básico. Pero básico. La universidad va más allá del 1 de mayo. Y debemos modificarla profundamente, ante la tecnología y la nueva comprensión del mundo. Debemos sacarla del marasmo. El expediente abierto a una profesora de la USB se centra en la exigencia de su presencialidad y visibilidad en el aula, ignorando incluso la humanidad, esa de que debe atender a su madre enferma, porque si se la trae: ni seguro, ni atención, ni condiciones, ni vida. ¿No es absurdo?

¿Sueldos? Sí. Con pancartas amarradas al cuello. Pero también elecciones rectorales, transformación para la sobrevivencia y adaptación a las nuevas realidades. Condiciones y presupuesto. No pensar en las lejanas estrellas sin asidero aquí, en la tierra, en las manos y en los pies. Tapando la realidad con uno o dos dedos, cuando resulta inocultable. Ceguera de imbéciles. La universidad no es, no puede ser solo las lochas…

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