
En los primeros 100 días del gobierno interino a cargo de Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, las opiniones de los ciudadanos en diferentes sectores como el comercial, educativo, social y comunitario no son nada favorables a la gestión de “la interina”, como muchos la han denominado.
Por lapatilla.com
Para Norma Fersaca, quien desde hace años se desempeña como comerciante en la parte de la repostería, pero también en la de comidas calientes como tequeños, pastichos, entre otros, estos primeros 100 días de interinato han sido “mucha habladera” y menos enfoque a los verdaderos problemas que aquejan al venezolano.
Observa que al ir al supermercado los precios de los alimentos aumentan semanalmente, ya no en bolívares, sino en dólares. Comenta que lo único que bajó de precio fue el pollo y la carne, pero todo lo demás sigue disparado.
“Te pagan en bolívares a tasa del BCV y tienes que buscar una fórmula para no perder. Inmediatamente que te pagan en bolívares, tienes que salir a comprar mercancía porque se devalúa el dinero demasiado rápido”, lamenta Fersaca.
A su juicio, la situación económica está peor. Destaca que en Semana Santa hubo mayor movimiento en la venta de comida, pero en el mes de marzo las ventas estuvieron prácticamente paradas y califica como “catastrófica” la situación.
Cuestiona que pese a los anuncios de que se han enviado millones de dólares para obras sociales y hospitales, no se vea mejoría y, en vez de incentivar la economía, se aplican más impuestos a los comerciantes, obligando a muchos a reducir personal o, en el peor de los casos, cerrar.
Sector educativo sin mejoras
Para la docente Mirianky Castañeda, estos 100 días de gobierno interino se han caracterizado por algunos cambios positivos, como es el de poder manifestarse con un poco más de libertad y sin temor de ser perseguido o encarcelado.
No obstante, en la parte económica no ha sido así, pues los ingresos salariales del personal de la educación siguen en una situación precaria.
“Los docentes estamos cumpliendo nuestro trabajo como siempre lo hemos hecho, pero sabemos que el sueldo que tenemos no nos alcanza para cubrir las necesidades básicas, no solo de alimentación, sino lo que respecta a la parte médica, a comprar la ropa, calzado, al pago de servicios, entre otras cosas, ya que no solamente es la alimentación. A pesar de que se hizo un aumento de lo que es el bono de los docentes, eso realmente no tiene incidencia en prestaciones sociales ni en vacaciones”, opina Castañeda.
Tal es la situación de los maestros actualmente que no pudo dejar de recordar que en Semana Santa, el ministro para la Educación, Héctor Rodríguez, entregó un bono con el insólito monto de 12 bolívares que ni para un caramelo alcanza. De esta forma ironizó con lo que pueden “disfrutar” los educadores con esa cantidad de dinero.
Aunque enfatiza que al menos actualmente ya no tienen un bozal de que no podían decir ni manifestar nada, ya que se han abierto un poco más las libertades, no puede dejar de recordar que en lo referente a salarios, la situación es la misma, pero es optimista y mantiene su fe en que “vienen buenos tiempos y cambios” en el país.

Pocos cambios
La líder vecinal Ligia Díaz opina que estos 100 días de gobierno interino no tienen ninguna diferencia con los 27 años de chavismo, pues muy a pesar de las declaraciones que hacen funcionarios como Marco Rubio e incluso el propio Donald Trump, a su juicio, son pocos los cambios que se han visto.
“En mes y medio ha habido dos aumentos de pasaje: uno en enero y otro recientemente, finalizando el mes de marzo. Ambos suman más de 70%. Hace poco más de un mes se pagó la bombona de gas de 18 kilos en 1.249 bolívares y ahora nuevamente la volvieron a aumentar a 1.440 bolívares y uno se pone a ver y se da cuenta de que no ha mejorado en nada”, expresa Díaz.
La líder comunitaria hizo referencia al salario mínimo y recordó que desde hace cuatro años el régimen no ha hecho aumento salarial, mientras que todos los días incrementan los artículos de primera necesidad.
En el sector de Boquerón donde reside, denuncia que el aseo urbano no pasa por esa zona. Así mismo cuestionó las condiciones en las que se encuentra el CDI que, a pesar de ser un centro grande, está en pésimo estado, misma situación que se repite en la emergencia del Hospital Central de Maturín.
“Varias veces me ha tocado llevar a mi mamá a la emergencia del hospital y la ausencia de profesionales de la medicina, es decir, de médicos y enfermeras, es demasiado grande. Cuando nos ponemos a ver todo esto, nos damos cuenta de que no ha mejorado nada”, lamenta.
Asegura que el régimen no puede tapar el sol con un dedo “con algo que medio hagan”, pues afirma que desde hace 27 años destrozaron el país, sobre todo para “los que somos de a pie”, quienes viven en sectores populares. Critica que mientras la élite gobernante está bien, el pueblo está grave y son casi nulos los cambios que se han registrado.

Sin avances positivos
Para la socióloga y directora de la Asociación Civil Conciencia Ciudadana, Marlene Rodríguez, la parte económica es la que más afecta a la ciudadanía actualmente y que, lejos de mejorar en estos 100 días de interinato, se ha agudizado.
Considera que en este período no se han observado avances positivos ni política ni económicamente, ya que los salarios dejaron de existir y han sido sustituidos por bonos que no tienen ninguna incidencia en las prestaciones sociales.
“Sin un aumento real de sueldos y salarios, el impacto directo en el bolsillo del ciudadano impide cualquier mejora en su calidad de vida. No podemos hablar de progreso mientras el acceso a la salud, la alimentación y la educación siga comprometido por la falta de recursos económicos básicos”, sostiene Rodríguez.
Una inflación disparada y precios incontrolables en los alimentos, medicinas, productos de aseo personal y limpieza, así como en los servicios públicos, conllevan que el ciudadano cada día vea más deteriorada su calidad de vida.
A pesar del discurso oficial que pregona el ingreso de divisas por la reactivación de ventas petroleras a Estados Unidos —supuestamente destinadas a la emergencia hospitalaria y al gremio docente—, la realidad en las calles de Maturín desmiente cualquier propaganda de recuperación.
Estos primeros 100 días de interinato han profundizado la desconfianza ciudadana: mientras las cifras macroeconómicas se discuten en oficinas, el venezolano de a pie sigue atrapado en el mismo ciclo de salarios simbólicos, servicios colapsados y una crisis que, lejos de disminuir, parece haber encontrado un nuevo rostro bajo la misma ineficiencia de siempre.


