
Lo que comenzó en 2015 como un proyecto universitario, hoy es el corazón de la comunidad de Bella Vista. La Casa Sociocomunitaria Padre José Manuel Barandiarán s.j.,mejor conocida como «Casa Barandi», celebra poco más de una década de servicio ininterrumpido, consolidándose como un faro de formación, paz y acompañamiento para unas 10.390 personas.
Por lapatilla.com
Fundada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) Guayana, este espacio rinde tributo al legado del padre jesuita José Manuel Barandiarán, quien dedicó su vida al compromiso social en esta zona hasta su fallecimiento en 2008.
A diferencia de otros centros de asistencia, Casa Barandi se rige bajo una premisa clara: trabajar con la gente y no solo para la gente. La profesora María Teresa Sánchez, directora de Extensión Social Universitaria de la UCAB Guayana, explica que la clave del éxito ha sido la fusión de los saberes académicos con la realidad del entorno.
«Se trata de escuchar a la gente y, a medida que vamos escuchando, vamos fusionando, inventando e incorporando lo que tenemos», destaca Sánchez, subrayando que la evolución del centro ha sido constante gracias al intercambio entre estudiantes, docentes y vecinos.
Impacto integral
Durante estos 11 años, la labor de Casa Barandi ha abarcado áreas críticas para el desarrollo de San Félix. Una es el Aula Padre Sabino: lo que inició como un infocentro, hoy es un núcleo tecnológico vital. Gracias a una alianza estratégica, estudiantes del Liceo Francisco de Miranda realizan allí sus prácticas técnicas para asegurar su titulación, ante la falta de equipos en su propia sede.
Las Clínicas Jurídicas: estudiantes de la Escuela de Derecho brindan asesoría legal gratuita, un servicio altamente valorado por la comunidad por su claridad y respeto.
El centro se ha convertido en un bastión del patrimonio regional, promoviendo expresiones como el galerón oriental entre las nuevas generaciones.
«Es mi casa»
Más allá de las estadísticas, el impacto más profundo de Casa Barandi es intangible. Para los habitantes de Bella Vista, este espacio representa un oasis de seguridad. Sánchez relata que los usuarios suelen describir el lugar como un sitio donde encuentran paz para leer, ser escuchados y respetados.
«No me das la solución, pero me pones el menú de posibles soluciones. Me siento acompañado», es uno de los testimonios que resume el sentimiento de los vecinos, quienes hoy ven en este centro sociocomunitario una extensión de su propio hogar.

