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Basta con ver lo que sucedió en España para confirmar que María Corina Machado es una excepcional líder internacional.
La llamada “Dama de Hierro” conquistó Madrid; los venezolanos en España y los mismos españoles amantes de la libertad recibieron con amor, con admiración y con entusiasmo a una mujer que se ha ganado su lugar dentro y fuera de Venezuela.
Ver a la líder venezolana de tú a tú con líderes de la talla de Giorgia Meloni, de Enmanuel Macron, de Rob Jetten; recibida por admirables autoridades españolas como Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, dan un indicio de cómo es vista la mujer que nos representa a todos los venezolanos.
María Corina Machado fue recibida por Donald Trump, es reconocida su labor por los grandes líderes europeos; es un ejemplo para los líderes políticos democráticos de América Latina; su trayectoria y lucha son reconocidos por presidentes como Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, José Antonio Kast de Chile, Nayib Bukele en El Salvador, y muchísimos otros.
María Corina es un símbolo de América Latina, un emblema de resistencia latinoamericana contra el socialismo marxista; es un ejemplo de cómo los pueblos luchan en contra de la hegemonía de una que destruyó a nuestros países.
Y, la izquierda recalcitrante al saber que existen líderes como María Corina en Venezuela, como el argentino Milei, el ecuatoriano Noboa, el chileno José Antonio Kast y los españoles como Feijó o Abascal, salen corriendo a reestructurar sus alianzas para seguir destruyendo y saqueado naciones.
Pedro Sánchez, el mismo que es guiado por el innombrable de José Luis Rodríguez Zapatero, se reúne con Lula Da Silva, con Gustavo Petro, con Claudia Sheinbaum de Brasil, Colombia y Mexico respectivamente. Es una especie de reacomodo de la izquierda depredadora ante el avance de los sectores de la libertad.
Saben que están de salida, que tienen el sol en la espalda; sus resultados han sido catastróficos en los dos lados del océano; los falsos revolucionarios rojos siempre fracasan donde gobiernan.
Y, en cambio, quienes levantan las banderas de la libertad son los llamados a recomponer a nuestras sociedades; es María Corina –en el caso venezolana– la signada por la providencia y el destino, la apoyada por la ciudadanía nacional, para salvar a nuestra nación.
Todos los venezolanos –dentro y fuera del país–se preparan para un proceso de elecciones que se viene donde María Corina será candidata y donde ganará de una forma sin precedentes en la historia nacional. Será histórico.
Y, debemos prepararnos porque en ese momento iniciará una nueva etapa nacional; un período de trabajo duro, de avances reales y de felicidad para todos los venezolanos.
Ella –que ya es una líder mundial– regresará a Venezuela a su digna posición en el tablero geopolítico; le regresará la majestad al país y su valía en el concierto de las naciones del mundo; ella logrará la auténtica estabilidad, recuperación y democratización que exige y necesita Venezuela como gran faro de libertad en América del Sur.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.


