
Las obras para revestir de azul la superficie del estanque reflectante de Washington, un lugar emblemático de la ciudad con décadas de antigüedad que se suma a las numerosas remodelaciones que ha emprendido el presidente estadounidense, Donald Trump, continúan este lunes, según constató EFE.
Trump aseguró desde el Despacho Oval el pasado jueves que la piscina, cuyo revestimiento ya ha comenzado, será del color «azul de la bandera estadounidense».
«El resultado será un estanque reflejante hermoso, verdaderamente hermoso; tal y como debe ser», declaró mientras mostraba a los periodistas unas fotografías del proceso de construcción.
El mandatario manifestó su preocupación por el estado «terrible» del estanque, un enclave histórico que ha sido escenario destacado de eventos tan relevantes como la Marcha en Washington de 1963 liderada por Martin Luther King Jr., y su famoso discurso en el que pronunció las palabras «tengo un sueño».
La idea, relató Trump, surgió durante la visita de un amigo que vino desde Alemania: «Me dijo: ‘Está asqueroso, sucio. El agua tiene un aspecto repugnante. No es representativo del país'».
El presidente estimó que los trabajos de renovación, que tienen un costo cercano a 1,5 millones de dólares, estarán concluidos antes del 4 de julio, día en que el país celebra el 250 aniversario de su independencia.
Los contratistas comenzaron el jueves a trabajar sobre la piedra y a colocar la nueva superficie.
El estanque, ubicado junto al monumento a Lincoln y con la Explanada Nacional y el Capitolio de fondo, fue construido en la década de 1920.
En 2012 pasó por una rehabilitación integral con una inversión de 34 millones de dólares y, desde entonces, el Servicio de Parques Nacionales ha realizado trabajos de mantenimiento, incluido el vaciado periódico para retirar algas, residuos, excrementos de gansos y otros desechos.
Esta es una de las numerosas remodelaciones que Trump ha mandado realizar en la capital, sumándose al polémico proyecto de un gran salón de baile en la Casa Blanca que comenzó con la demolición del Ala Este del complejo presidencial.
EFE

