
La captura de Erika María Guadalupe “N” en Venezuela por el presunto feminicidio de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza asesinada en la Ciudad de México, representa un avance en el caso que conmociona al país y mantiene una fuerte presión social para esclarecer los hechos y lograr justicia.
Por: Infobae
La detención pone punto final a casi dos semanas de búsqueda internacional, durante las cuales la principal sospechosa habría salido del país un día después de cometer el crimen, hecho que genera cuestionamientos sobre posibles omisiones en la reacción inicial y la efectividad de los protocolos de emergencia.
Erika María se escondía en una exclusiva zona de departamentos en la urbanización El Cigarral, ubicada en el municipio El Hatillo, en Caracas, que había adquirido a través de la plataforma digital Airbnb, según detallaron medios locales.
La operación fue llevada a cabo por Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en coordinación con la Interpol y la Fiscalía de México.
Para evitar que la sospechosa escapara, autoridades venezolanas la arrestaron inicialmente por desacato a la autoridad, figura que permitió su retención hasta recibir la documentación necesaria para proceder por feminicidio, dijo el periodista venezolano Norberto Mazza a Nmás. Herrera habría intentado resistirse a la detención, negando los hechos y argumentando que las autoridades extranjeras carecían de jurisdicción sobre su caso.

Erika Herrera habría huido de México un día después del asesinato
La ahora detenida Erika Herrera salió de Ensenada, Baja California, el 11 de abril y recorrió 2 mil 826 kilómetros hasta la Ciudad de México, donde arribó el 15 de abril, día en el que ocurrió el asesinato de Carolina Flores en la colonia Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo. En una grabación previa, la propia Herrera relató: “Veníamos en carro… salimos desde el sábado”, detallando que hicieron paradas antes de llegar al departamento de su nuera.
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