Venezuela 2027-2036: Un Plan Maestro para la Libertad, por Néstro Suárez - LaPatilla.com

Venezuela 2027-2036: Un Plan Maestro para la Libertad, por Néstro Suárez

La crisis venezolana no se resuelve con ajustes marginales; se soluciona con un cambio de sistema. Ante el agotamiento definitivo del modelo rentista y estatista, surge la necesidad de un Plan Maestro de Transformación (2027-2036). Esta propuesta, fundamentada en los principios de la Escuela Austríaca y de Chicago, busca aterrizar las ideas de libertad económica a la compleja realidad nacional bajo cinco principios rectores: el Estado mínimo, la propiedad privada plena, la independencia de reglas sobre la discreción, mercados competitivos y una nación de propietarios.

El Retorno al Estado Mínimo y la Propiedad Plena

El primer paso para la sanación económica es la delimitación del poder. El Estado debe abandonar su rol de empresario y gestor para concentrarse exclusivamente en sus funciones vitales: seguridad, justicia, salud pública esencial, educación básica e infraestructura estratégica.





Para que este repliegue sea efectivo, debe ir acompañado de una garantía absoluta de la propiedad privada y la ejecución de contratos. Sin un marco institucional que proteja el fruto del esfuerzo individual, no habrá inversión posible.

Estabilidad Monetaria: Reglas frente a la Discreción

La inflación ha sido el impuesto más injusto para los venezolanos. El plan propone blindar la moneda mediante una reforma constitucional que garantice la independencia del Banco Central de Venezuela (BCV), prohibiendo explícitamente el financiamiento monetario del gasto público.

Para lograrlo, se plantean dos rutas: una Opción A (Rápida) mediante un régimen de caja de conversión con ancla externa, o una Opción B (Gradual) basada en metas de inflación. En ambos escenarios, la normalización cambiaria es prioritaria, eliminando controles y permitiendo el libre uso de divisas en una cuenta de capitales abierta.

Una Revolución Fiscal y Petrolera

El frente fiscal requiere un tope de gasto estructural y una reforma tributaria pro-crecimiento, simplificando el IVA y reduciendo la carga de renta para incentivar la inversión. Sin embargo, el cambio más audaz se encuentra en el subsuelo.

Siguiendo el modelo de Texas, el plan propone una reforma constitucional para reconocer la propiedad privada de la riqueza del subsuelo. La meta es la privatización total de los hidrocarburos. PDVSA, hoy descapitalizada y quebrada, ha dejado de ser una palanca de desarrollo para convertirse en un lastre. La ley debe permitir la enajenación de derechos de superficie y minerales, de forma conjunta o separada, abriendo la industria a la competencia real.

El País de Propietarios: El Ciudadano como Accionista

Quizás el elemento más disruptivo es la democratización del capital. En el proceso de privatización de las empresas del Estado, se propone un esquema de reparto accionario antes de las licitaciones:

30% para los ciudadanos, otorgando riqueza directa a la población.

50% para el Gobierno, para sostener la transición.

20% para un Fondo Soberano Autónomo, que proteja el futuro de las próximas generaciones.

El Tiempo de la «Luna de Miel»

Una transformación de esta magnitud no puede dilatarse. El cronograma político es claro: el grueso de estas reformas debe ejecutarse durante la «Luna de Miel» del nuevo gobierno, aprovechando el capital político inicial para tomar las decisiones difíciles pero necesarias.

El Plan Maestro 2027-2036 no es solo un programa económico; es un proyecto de sociedad. Es el camino para pasar de una economía de controles y escasez a una Venezuela de propietarios, donde la libertad sea el motor de la prosperidad.

Néstor Suárez es economista. PhD en Economía