
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, denunció este martes 5 de mayo desde la sala de prensa de la Casa Blanca que aproximadamente 23.000 marineros civiles se encuentran “abandonados a su suerte” en el Golfo Pérsico, debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz impuesto por el régimen de Irán.
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El jefe de la diplomacia estadounidense explicó a los periodistas que el reciente despliegue militar de Washington en la región tiene como objetivo principal guiar a los buques comerciales a través del estrecho para ayudar a los miles de tripulantes que quedaron atrapados en la zona.
Así mismo, aclaró que la intervención de Estados Unidos no constituye una operación ofensiva, a pesar de los recientes choques con las fuerzas iraníes. “No disparamos a menos que nos disparen primero, ¿de acuerdo? No los estamos atacando”, enfatizó el secretario de Estado, agregando que cualquier acción contra drones o misiles enemigos responde estrictamente a una “medida defensiva” para proteger a sus tropas.
Por otra parte, la situación logística en la zona sigue siendo crítica. Hasta la fecha, solo dos embarcaciones mercantes han transitado por la nueva ruta marítima escoltada por Estados Unidos, mientras cientos de barcos continúan inmovilizados. Las empresas navieras mantienen la cautela, temerosas de que la escolta militar no sea suficiente para evitar una nueva escalada del conflicto, el cual se intensificó tras los ataques conjuntos de EEUU e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.
Finalmente, Rubio abordó la tensión nuclear, desmintiendo categóricamente las afirmaciones de Teherán sobre sus supuestos fines pacíficos. El alto funcionario sentenció que Irán debe “elegir entre la guerra y la paz”, argumentando que el desarrollo de centrifugadoras avanzadas, el enriquecimiento de uranio y la construcción de búnkeres subterráneos demuestran claramente que el gobierno iraní no ha renunciado a su intención de desarrollar armas atómicas.

